sábado, 7 de febrero de 2009

Agua

“Agua”, de Deepa Mehta, es una película bellísima y conmovedora, de las que ya apenas se hacen. La historia, los actores, la ambientación, la música, la fotografía… conforman un conjunto de una estética increíble. La vi por primera vez hace casi un par de años, en el cine, y me cautivó. Ddesde entonces la he vuelto a disfrutar en más de una ocasión.
India, 1938. Según los libros sagrados, cuando una mujer enviuda tiene tres opciones: casarse con el hermano de su difunto marido, ser quemada junto a él, o vivir recluida el resto de su vida.
Chuyia, con tan solo ocho años, se convierte en viuda y es encerrada en un ashram o casa para viudas. Allí tendrá que permanecer de por vida, rodeada de viudas en sus mismas condiciones y sometida a una férrea disciplina. Su amistad con kalyani, una bella viuda obligada a prostituirse y rechazada por las demás, y con Narayam, un apuesto joven de familia aristocrática admirador de Gandhi, determinarán su futuro.
Las aguas del Ganges que bañan la ciudad de Benarés son un elemento purificador y sagrado cargado de simbolismo. Los ojos de la pequeña Chuyia poseen una expresividad asombrosa que se apodera de la pantalla. Ella es la protagonista y la testigo de la relación que surge entre Narayam y Kalyani. La vieja viuda Madhumati ejerce la autoridad asistida por el eunuco Gulabi. El destino de la pequeña Chuyia parece inexorable, pero en ese universo rígido y cerrado, hay un atisbo de esperanza. Shakuntala, una de las viudas, entrará en conflicto con la fe y reaccionará protegiendo a la pequeña Chuyia.
“Agua” es la tercera parte de una trilogía, formada también por “Fuego” y “Tierra”. Su rodaje tuvo que enfrentarse a innumerables obstáculos, pues se le acusó de ir en contra de la religión hindú. Hubo amenazas, grupos de fanáticos destrozaron parte de los decorados y los tiraron al río…
Es una crítica al fundamentalismo que permite que una serie de arcaicas leyes religiosas sigan vigentes hoy día, afectando de forma especialmente injusta a las mujeres. A la religión que fomenta la ignorancia y la alienación. Esta película demuestra, además, que no todo el cine de la India es Bollywood.
En estas fechas de calles saturadas, cartelera enfocada exclusivamente al público infantil, malísimos programas y acoso publicitario en la tele, disfrutar de una película como “Agua” es una auténtica delicia. Con la cervecita en la mano y las palomitas sobre el regazo. Se me ocurren pocos planes más apetecibles...

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