domingo, 8 de febrero de 2009

Con Aura en Guadalajara (México)

Para mi querida amiga Aura, por supuesto. Con inmenso cariño y gratitud.
Como algunos ya sabéis, aprovechando las vacaciones de Semana Santa he pasado unos días en la ciudad de las rosas con Aura. Ya tenía claro que es un encanto y conectábamos estupendamente, pero no hasta qué punto. Este encuentro ha sido una experiencia maravillosa que ha superado todas mis expectativas, altas de por sí. Parecía como si nos conociéramos de siempre, y es que tenemos hasta telepatía.
Muchos habéis tenido el privilegio de leerla. Así es Aura, tal y como escribe: dulce, sensible, llena de talento, linda por dentro y por fuera. Este universo arenero es definitivamente mágico.
Me recibió con flores en la estación, mirad que comienzo… Me ha hospedado en su casa, tratándome como a una reina. No tengo palabras para expresar lo bien que se han portado conmigo ella y su familia (son todos encantadores), lo mucho que he disfrutado.
Guadalajara es preciosa, y no hemos dejado un rincón por patear. Con tan excelente anfitriona ha sido un verdadero privilegio. La he agotado, a la pobre, ahora va a necesitar una cura de reposo. Os muestro la prueba, para que Naná vea que cumplo mis promesas y se crea que estoy realmente en México.
Aquí estamos Aura y yo (ya sabéis quién es quién, ¿no?) delante del Templo Expiatorio. Rodeadas de puestos, gente y colorido. México auténtico…
Esa tarde visitamos además los Arcos de Guadalajara y los de Zapopan, preciosos. También la Universidad antigua y la moderna.
Aquí me tenéis, a la mañana siguiente, en un patio del Hospicio Cabañas. Tiene unos murales impresionantes de José Clemente Orozco.
También vimos el Teatro Degollado y el pintoresco mercado de San Juan de Dios, todo un espectáculo.
Y fuimos a la playa (bueno, es un lago, pero parece la playa). En Chapala, un lugar de vacaciones de lo más animado.
Hacía calor, y como ya sabéis que los bombones al sol se derriten, tuvimos que ir buscando las sombras por puro instinto de supervivencia…
Aura se hizo amiga de un mariachi.
Y yo también, cómo no…
Esta es Brenda, la hija de Aura. Preciosa, ¿a qué sí? Es un cielo igual que ella, que nos acompañó estoicamente en nuestro recorrido, haciendo de fotógrafa cuando se lo pedíamos. La tienda era como una galería de arte de un talentoso artista llamado Rolo Padilla.
Aura y Brenda, posando en una tienda de muebles en Tlaquepaque. Es un pueblo precioso, lleno de tiendas de artesanía. Tiene una plaza circular, el parián, con un quiosco de la música en el que tocan los mariachis y rodeada de cantinas. Qué ambientazo…
Os presento a Aurita. Me la regaló Aura, ¿cómo le iba a poner si no? ¿A que es preciosa? Además, tiene un significado muy especial. Si habéis leído el post de Aura sobre una muñeca como esta lo comprenderéis.
Aquí está mi anfitriona, dándole a la tecla. Mirad qué glamour. Pinche diva…
Ambas dos en casa de su hermano, que canta como los ángeles y tiene un museo de catrinas (un esqueleto muy fashion).
Me estoy mexicanizando por momentos. A pesar de esa carita de niña buena que tiene, Aura me ha enseñado todos los tacos (y no precisamente de comer) mexicanos. Ja, ja… no es verdad, que yo ya me los sabía…
He vuelto con pena penita pena a mi rancho, pero me llevo el recuerdo de cuatro días estupendos. Nos veremos pronto, chingoncita, no te vas a librar de mí fácilmente…
Podenco, dice Aura que sí que me va a adoptar. Yo encantada, y sospecho que mi madre aún más.
Ah! Aura va a colgar otro post sobre nuestro encuentro, no os lo perdáis... Pensamos escribir uno conjunto, pero después optamos por enseñar las mismas fotos, cada una con nuestros comentarios.
Espero que este viaje a Guadalajara os haya gustado, al menos la mitad que a mí.

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