domingo, 8 de febrero de 2009

Cotillas

Es que lo acabo de leer y no doy crédito… Un clérigo del siglo XIII sugiere que Jesús escogió a las Tres Marías para darles la buena nueva de su resurrección porque confiaba en que ellas la difundirían inmediatamente. “Nada pesa tanto como un secreto. Llevarlo lejos es difícil para las damas", dice el tragahostias sin temblarle el pulso.
Desde tiempos inmemoriales las mujeres hemos cargado con la fama de cotillas. Hasta hay chistes sobre el tema: "Padre, me acuso de que soy muy chismosa". "Tranquila hermana, eso no es pecado". "A propósito, Padre, ¿quién murió antes, la Virgen o San José?". "San José". "¿Y qué pasó con la carpintería? ¿La vendieron, la cerraron...?".
Pues eso, que el sambenito no nos lo quitamos de encima. La Fontaine soltó esta perla de sabiduría: “Un secreto es una carga que abruma al sexo débil: y, en esto, conozco a muchos hombres que son mujeres también”.
Claro que no es fácil guardar un secreto, pero esa “debilidad” no es exclusiva del género femenino. Conozco marujones que ahí te quiero ver. ¿Acaso no habéis visto a un hombre leyendo una revista del corazón? La diferencia es que lo hacen a escondidas.
Lo de la mujer cotilla es un topicazo. A las mujeres nos interesa el mundo que nos rodea, nos importa la gente… Tendemos a ser más comunicativas entre nosotras, que no es lo mismo. Nos reunimos en torno a un café o una copa y abrimos nuestras almas. Compartimos penas y alegrías, nos desahogamos. Que para eso están las amigas, ¿no? O hacemos una “pipa´s party” como la de “Todo sobre mi madre” y arreglamos el mundo entres risas, helado y botellas de cava. Vale que a veces despellejamos un poquito, pero ¿quien no lo hace?
Todos hemos tenido la típica vecina que se entera de todo. Pero si los hombres estuvieran en casa otro gallo cantaría. Vivimos en un país cotilla, de eso no hay duda. Nos gusta el chismorreo en general, sin discriminación de sexos.
En los pueblos la cosa ya alcanza dimensiones preocupantes. La afición por conocer la vida y milagros de la gente raya lo patológico. El aburrimiento, que hace más daño que la bomba atómica: “En la localidad colombiana de Icononzo, las autoridades locales han dictado una ley que prohíbe el chismorreo bajo penas de hasta tres años de cárcel y una multa de 5000 euros. Según los mandatarios, las habladurías han llegado a provocar la muerte de alguno de sus involuntarios protagonistas”. Esta es una noticia real, publicada en 2006.
Os tengo que dejar, que creo que en la sala del café se está cociendo algo…

3 comentarios:

  1. Me ha encantado este post, ha despertado mi curiosidad, jejeje. Yo, hasta que me casé, viví en un barrio muy cotilla de Valencia. Hombres y mujeres por igual. Es más, en mi adolescencia, los hombres del barrio cotillean más sobre mí que las mujeres. El del bar, ahora trabajo donde viví y no he podido dejar de mantener el contacto con estos cotillas, es un hombre que no para de hablar de los demás y mal, entras a tomarte un café y despelleja al que se acaba de ir. El de la farmacia, lo mismo. El de el estanco, los homosexuales peluqueros (no por homosexuales sino por hombres), los del pub de la esquina, y muchos compis de trabajo...
    Mi experiencia es que los hombres son más cotillas que las mujeres, y que las mujeres guardan mejor los secretos.
    Vaya, con el clérigo de los... qué poco mundo tenía.

    Besote cielo.

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  2. gracias, cielo! te confieso que me divertí mucho escribiéndolo, aunque el comentario del clérigo de los... me sacó de quicio. tú lo has dicho, los hombres son más cotillas que nosotras. y yo no niego que lo seamos, pero cargamos con una fama inmerecida. porque yo también conozco hombres cotillas y además indiscretos.
    en las mujeres muchas veces el afán por enterarnos de asuntos ajenos está movido por la intención de ayudar, porque nos importan las personas que nos rodean. y eso se tilda de cotilleo cuando no lo es... nosotras somos más comunicativas y dadas a las confidencias. creo que tú lo has podido experimentar este finde, verdad? y aún sin vernos, cuando una amiga nos inspira confianza le contamos cosas bastante personales con la tranquilidad de que no las divulgará.
    los hombres carecen de esa sensibilidad, no tienen esa relación entre ellos. y cuando se juntan unos cuantos, si no están hablando de fútbol están rajando de las mujeres... y siempre se quieren enterar de todo, a que sí?
    muchos besos preciosa!

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  3. Pues sí, cariñet, ellos son unos cotillones.
    Te he añadido a mis enlaces en lda.
    Oye, tendré que dedicar casi un día para leer todo lo que cuelgas por aquí.
    Besote guapa.

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