domingo, 8 de febrero de 2009

Curiosidades mexicanas

Aunque los españoles y los mexicanos tenemos una forma bastante similar de vida y sin duda son más las cosas que nos unen que las que nos separan, cada país posee unas peculiaridades que configuran su identidad y lo distinguen de los demás. Desde que estoy en México he sido testigo de algunas que hacen mucha gracia.
Una de las más curiosas son unos baches enormes, que aquí llaman topes, situados en las carreteras urbanas para limitar la velocidad. Al parecer son muchos más efectivos que los semáforos. Porque si no reduces al llegar a ellos, pegas un bote que te abollas la cabeza.
Otra es el abundantísimo uso del chile. Si pides un bocadillo, sea de de lo que sea, ten por seguro que incluye chile. Y es que hay hasta golosinas con chile. Para aficionarlos desde chiquitillos.
En la zona en la que estoy dicen cercas en lugar de cerca. Preguntas una dirección y te contestan (con extrema amabilidad): está ahí mismo, muy cerquitas… Ya me advirtió mi jefa que si lo decían estando ella delante procurara no reírme porque si no le daba el ataque.
Otro tema que me tiene trastornada son los carteles informativos. Ya mostré uno en un post anterior sobre las personas con aliento alcohólico. También he visto una colonia llamada “San Juaquín”, e incluso una calle escrita en un extremo “Doctor Verdusco”, y en el otro “Doctor Verduzco”. En la variedad está el gusto… Pero es que el que vi hace unos días me ha traumatizado, de verdad. Qué pena que no llevara la cámara, porque era digno de una retratauría. Decía literalmente: “Se proive el paso”. Con dos c…
Lo del “hasta” me volvió loca al principio. Si quería saber a qué hora abrían un determinado sitio y me respondían: “hasta las seis”. Yo insistía: “sí, pero, ¿a partir de qué hora abren? Ahora sé que lo que quieren decir es “no abren hasta las seis”. Tonta de mí, que no me entero de nada…
Una de las palabras favoritas de los mexicanos es “ahorita” (escúchese orita), pero cuando te lo digan échate a temblar. Ahora es en este momento, pero “ahorita” es Dios sabe cuando. Si te dicen: “ahorita se lo llevo”, espera sentada. Porque ahorita puede ser el día siguiente. Con la misma premura se utiliza también “al ratito”. Que quiere decir, en unas horitas. Cuando me salga de mis partes nobles, vamos…
Esto es solo una pincelada en tono humorístico de la personalidad de este maravilloso país. Pero aparte de frivolidades, la cultura mexicana es tan rica que nunca deja de sorprender.

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