sábado, 7 de febrero de 2009

¿De qué se ríe la Mona Lisa?

Sugerente título, ¿no os parece? Por lo general me decanto por las novelas, aunque a veces otro tipo de libros se cuelan entre mis lecturas. En cuanto lo ví me llamó poderosamente la atención: "¿De qué se ríe la Mona Lisa? Mensajes ocultos en la pintura", de Mabel Figueruelo. Ahora que proliferan tanto historias de enigmas relacionados con el arte y las antiguedades (robos, falsificaciones, claves, misterios...), no está de más ampliar nuestros conocimientos sobre esos temas. Me refiero a datos reales, no inventados por un escritor de best-seller. Leí la mayor parte del libro en un trayecto de autobús Madrid-Granada y el viaje se me pasó volando. En contra de lo que pueda pensarse, es muy ameno. Y no está destinado a especialistas en la materia.
Hay cuadros que cuentan más de lo que aparentan, sólo hay que saber interpretarlos. La técnica de los mensajes cifrados se practica desde hace siglos y que adquirió especial relevancia durante el Renacimiento y el Barroco. Las pinturas estaban plagadas de símbolos y emblemas. Una de las que posee mayor carga simbólica es "El matrimonio Arnolfini" de Van Eyck. Junto al espejo del fondo aparece una inscripción en la que se lee: "Jan Van Eyck estuvo aquí", lo que no implica que pintara el cuadro...
Otro de los artistas más aficionados a incluir elementos simbólicos fue El Bosco. No sólo en el famoso "El jardín de las delicias", sino en casi todos sus cuadros. Da Vinci era muy aficionado a los anagramas y jeroglíficos. En su "Última cena" se observa un nudo en el mantel que se ha interpretado como un emblema personal que alude a su nombre.
Como es bien sabido, la Iglesia ejercía una fuerte censura sobre las obras de arte. La Inquisición vigilaba muy de cerca los temas representados y la forma de representarlos. Los desnudos, por ejemplo, fueron prohibidos por la Contrarreforma. Algunos artistas consiguieron ingeniárselas para burlar esta férrea censura, como hizo Velázquez con "La Venus del espejo". Fue el primer desnudo pintado en España, autorizado por Felipe IV.
"Las tres gracias" de Rubens estuvo un tiempo guardada al ser considerada pecaminosa por Carlos III. También las majas de Goya, encargadas por Godoy, se descubrieron varios años después de haber sido pintadas. Víctima del fanatismo religioso predicado por el monje Savonarola, Botticelli llegó a quemar algunas de sus obras.
El libro revela datos muy curiosos. Por ejemplo, que Velázquez, en su autorretrato de "Las Meninas", luce el hábito de la Orden de Santiago años antes de ser aceptado en ella. Esto se explica porque la cruz fue pintada tras su muerte, por orden de Felipe IV, en gratitud por los servicios prestados.
Cabe preguntarse que por qué la Mona Lisa es la pintura más famosa y reproducida del mundo. Es una obra maestra, pero no la mejor... Al parecer esta fascinación la generaron los franceses a mediados del siglo XIX. Recordemos que era y sigue siendo la joya del Louvre... La leyenda surgió a partir de su enigmática sonrisa. Según una experta de la Universidad de Harvard, Leonardo la pintó basándose en los dos tipos de visión humana: la central y la periférica. Por eso a sonrisa sólo se aprecia cuando no se mira directamente a la boca.
Tras una limpieza se descubrió que "La ronda de noche" de Rembrandt era en realidad "La ronda de día". Un dato sorprendente es que todos los personajes pagaron salir.
Una de las historias que más me impactaron narra que Velázquez pintó el "Cristo de San Plácido" por encargo de Felipe IV para el convento del mismo nombre con el fin de mostrar su arrepentimiento por haberse enamorado de una de sus monjas. El rey mandó construir un pasadizo que lo llevara a su celda. Cuando llegó hasta ella a media noche se encontró con el cuerpo amortajado de su amada, mientras era velada por el resto de la comunidad. Pero todo fue un plan ideado por la abadesa. El engaño fue descubierto e intervino el tribunal de la Inquisición.
Otros datos interesantes que este libro da a conocer son por ejemplo que Goya fue rechazado dos veces por la Academia de Bellas Artes de San Fernando, o que Van Gogh sólo vendió un cuadro en vida.
A mí que me apasiona este mundillo, el libro me sorprendió muy gratamente. Disfruté y aprendí mucho con él, dos objetivos que no se alcanzan fácilmente... Me hizo plantearme cuestiones y me incitó a querer saber más sobre algunos aspectos.

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