domingo, 8 de febrero de 2009

El amante

“El amante” de Marguerite Duras fue una de las primeras novelas que me impactó. Seguramente el contar una experiencia autobiográfica influyó bastante. El que apenas hubiera leído historias de ese tipo, escritas con tanta sensibilidad y de una forma tan natural, también contribuyó. Yo no tenía los años de la protagonista, pero tampoco muchos más.
“Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde. A los 18 años envejecí”. Son las primeras frases que pronuncia, anticipándose a lo que relata a continuación.
Indochina, 1929. Una adolescente francesa con sombrero de hombre y zapatos de cabaretera atraviesa el río Mekong en un trasbordador. Un chino de familia adinerada que le duplica la edad la invita a subir a su coche.
Las diferencias raciales y económicas impiden que esa relación tenga futuro. No pueden ser otra cosa más que amantes. Se ven todas las tardes en el apartamento de soltero que el posee en el barrio chino de Saigón.
Hay momentos conmovedores. Él le dice: “tengo miedo de amarte”, y ella contesta: “preferiría que no me amaras”. Siempre está triste, indiferente. No queda claro lo siente por él. Cuando más adelante él le confiesa, “voy a morir de amor por ti” y ella admite que se acercó a él sólo por su dinero, dan ganas de partirle la cara…
Esa madre que no disimula su debilidad por el hermano mayor y la anima a seguir con el chino por interés económico resulta espeluznante.
Jean Jacques Annaud hizo una excelente adaptación cinematográfica. La fotografía es preciosa, la ambientación está muy bien lograda, y el guión es bastante fiel al libro. Hay escenas de una sutileza increíble, como cuando se rozan las manos en el coche o el beso que ella le da a través del cristal. Cuando se estrenó la película mucha gente la calificó de escandalosa. Para mí era simplemente una historia de amor.
Al final queda patente lo que significaron el uno para el otro. En el barco que la lleva a Francia descubre que lo amó, y llora desconsolada. Cuando él la llama por teléfono muchos después le confiesa que todavía la ama, que nunca podría de amarla, que la amaría hasta la muerte…
Es una historia emotiva, llena de romanticismo. Contada con una honestidad admirable. Después de leerla, queda la sensación de que a pesar de las circunstancias, todos los amores merecen la pena.

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