viernes, 6 de febrero de 2009

El conde de Montecristo

Hay libros que marcan. Espero que alguna vez hayáis tenido la suerte de tropezaros con alguno. Me refiero a un libro que os ha emocionado, que os ha hecho disfrutar página a página, y que permanecerá en vuestra memoria para siempre. A mí muy pocos me han cautivado tanto como "El Conde de Montecristo" de Alexandre Dumas.
Lo saqué de una modesta biblioteca hace ya bastantes años. Había oído hablar bien de él y me había suscitado curiosidad. Es sistema de préstamo era antidiluviano: tras buscar la signatura en un fichero manual y rellenar la papeleta, el pedido marchaba como en la cocina de un restaurante de los años cincuenta. El libro, situado en un depósito subterráneo, era colocado en un diminuto ascensor de poleas que ascendía al girar una ruidosa manivela. Así llegó a mis manos el primer volumen de "El Conde de Montecristo". Me tuvo atrapada durante todas las fiestas navideñas. Estaba ansiosa por terminarlo e ir a buscar el segundo volumen, temiendo que estuviera prestado y me quedara con la miel en los labios, sin conocer el desenlace...
Y es que este clásico del género de aventuras lo tiene todo: drama, amor, intriga, historia... Es sin duda una de las tramas más complejas que se han escrito, y sin embargo nada farragosa. Arranca con un joven marino marsellés, Edmond Dantés, injustamente encarcelado en un siniestro castillo en medio del mar a causa de un complot perpetrado por varios conocidos suyos movidos por la envidia, los celos y la ambición. El resto hay que descubrirlo, pero no tiene desperdicio. Hay asesinatos, fugas, naufragios, fantasmas, un tesoro escondido, bandidos, envenenamientos, duelos, catacumbas... todo envuelto en una atmósfera fantástica en la más pura línea de la literatura romántica. Sus magníficos escenarios, diálogos brillantes, profusión de personajes y una estructura narrativa magistral hacen de ella una novela imprescindible.
Se terminó de escribir en 1844 y se publicó por entregas en los periódicos de la época, a modo de folletín de capa y espada. En mi opinión la clave de su éxito es la sabia mezcla de diversos ingredientes agitados en la coctelera por Dumas. Este prolífico escritor (se le conocen más de 200 novelas) ha pasado a la historia como un vividor, mujeriego y derrochador, pero también por su extraordinario talento y su desmensurada creatividad.
No es un secreto que escribió muchas de sus novelas con la ayuda de múltiples colaboradores. El más conocido de ellos, Auguste Maquet, también participó en "El Conde de Montecristo". Maquet se encargaba de la documentación histórica y escribía el primer borrador sobre unas premisas mutuamente acordadas, mientras que Dumas ampliaba diálogos, introducía personajes secundarios, y le daba su toque maestro a la historia. Lo que está claro es que el genio del binomio era Dumas. Era su nombre el que vendía. Aunque hoy día resulte chocante, la situación era de dominio público. Se cuenta que en una ocasión el gran Dumas se cruzó con su hijo por una calle parisina y le preguntó si ya había leído su última novela, a lo que el hijo respondió: "Si, la he leído. ¿Y tú, la has leído ya?".
"El Conde de Montecristo" se inspiró en un hecho real sucedido a un zapatero de París llamado François Picaud. Pero nadie podía haberlo narrado como lo hizo Dumas... La idea entorno a la que gira el argumento es la venganza. Dantés no es un santo, es humano, siente rencor y deseos de castigar a los que le han hecho daño. Llega incluso a la crueldad. En cambio también es generoso, agradecido, sabe premiar la lealtad. Se erige en Dios justiciero. La idea del bien y el mal es una constante en la novela. También la amistad adquiere un valor importante. Es muy interesante la transformación que sufre el protagonista a lo largo de la historia, víctima de las circunstancias. Como pasa de ser un joven bueno, ingenuo, ignorante, soñador... a un hombre atormentado, culto, poderoso, refinado, frío, víctima de su deseo de venganza. La influencia del Abate Faria es determinante en su transformación y en el transcurso de los acontecimientos.
Dumas se revela como un gran conocedor de la condición humana. Fabula utilizando un marco histórico real, su imaginación es inagotable. Cuando lo acusaron de violar la historia, respondió: "Es cierto, pero le hago bellas criaturas". "El Conde de Montecristo" está considerada su mejor obra. Es una novela costumbrista que retrata con nitidez la sociedad de su tiempo. Sus personajes destilan humanidad, son completamente verosímiles. Aunque pertenece a la llamada literatura de evasión, posee una calidad indiscutible, y el mérito de haber fascinado a miles de personas. Ninguna de sus adaptaciones cinematográficas le ha hecho justicia. Más allá del entretenimiento, Dumas consigue captar la antención del lector, sumergirlo en su mundo y mantenerlo en vilo hasta el final. Sabe interesarlo, emocionarlo, hacer que se involucre en la acción y se identifique con sus personajes. ¿Qué más se le puede pedir a un libro?
Una vez concluído, aún con la mente vagando por la isla de Montecristo, las catacumbas romanas o las elegantes mansiones parisinas, lo que más deseas es que pase algún tiempo para volver a leerlo.

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