sábado, 7 de febrero de 2009

El misterio de la Virgen de Guadalupe

Según narra una antigua leyenda mexicana, en el año 1531 la Virgen de Guadalupe se le apareció a un indio recién convertido al cristianismo, de nombre Juan Diego. La Virgen le dijo al indio que fuera a ver al obispo, fray Juan de Zumárraga, y le solicitara la construcción de un templo en su honor. El obispo se negó a recibirlo, y entonces la Virgen le pidió al indio que recogiera flores con su túnica y se las llevara. Este finalmente lo recibió, y cuando Juan Diego desplegó su túnica ante él, la imagen de la Virgen había quedado estampada en ella. A este hecho se le denomina "El milagro de las rosas".
Es por todos conocida la dimensión del culto guadalupano en México, pero al margen de las creencias religiosas, la imagen de la Virgen de Guadalupe presenta unas características que los científicos califican cuanto menos de sorprendentes:
La primera cuestión inexplicable es la portentosa conservación de la túnica del indio. Está hecha de fibra de maguey, un material que se descompone en unos veinte años, y sin embargo, casi cinco siglos después, se mantiene intacta. En 1791 un orfebre que limpiaba el marco derramó ácido nítrico sobe ella. Únicamente quedó una leve huella amarillenta que ha ido desapareciendo con el tiempo. En 1921 explotó junto a la imagen una carga de dinamita que destrozó el altar donde se encontraba y todos los cristales cercanos, exceptuando el que la protege.
Otro hecho sin argumentación científica es que la tela no tiene ningún tipo de aparejo o preparación para acoger la "pintura". Los colorantes que la componen no pertenecen a ninguna clase conocida (ni animal, ni vegetal, ni mineral, ni sintético). Según los expertos, no hay ni una sola línea pintada, su tonalidad es extraordinariamente uniforme, y posee una extraña luminosidad. La imagen parece impresa como una fotografía. Investigadores de la NASA determinaron que carece de bocetos o esbozos previos. En 1666, un grupo formado por anticuarios, pintores y médicos examinaron la imagen llegando a estas conjeturas y asegurando que no procedía de mano humana.
Lo más inquietante son sus ojos, curvos, con brillo y profundidad. Los mejores oftalmólogos del mundo los han calificado de ojos humanos vivos. ¿No es espeluznante? Lo más increíble es que en 1926, un fotógrafo llamado Alfonso Marcué descubrió la figura de un hombre con barba en la córnea de ambos ojos. Estudios posteriores señalaron que se trataba de Juan Diego. En 1981, el doctor Aste Tonsman publicó un informe en el que afirmaba que además, aparecían otra serie de personajes. Su hipótesis fue que al quedar la Virgen estampada en la túnica, se grabó en sus iris la escena que acababa de contemplar. La mayoría de los personajes que aparecen han sido identificados.
Mucha gente, especialmente los católicos, ven en estos hechos un milagro en toda regla. Otros en cambio son partidarios de la "corriente antiaparicionista" y sostienen que la imagen fue pintada por el artista indígena Marcos Cipac de Aquino, por encargo del arzobispo fray Alonso de Montúfar. En cualquier caso, analizando el tema desde el punto de vista más científico y escéptico, existen demasiadas preguntas sin respuesta. Que cada cual crea lo que mejor le parezca...

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