sábado, 14 de febrero de 2009

In vino veritas

En el vino está la verdad, que decía Plinio el Viejo. Pues sí, todos lo hemos comprobado… Una copita de lo que sea actúa como un catalizador. Mientras no superemos un límite, el efecto es directamente proporcional a la cantidad ingerida. Suelta la lengua y nos ayuda a desinhibirnos. Nos vuelve más sociables y extrovertidos de lo que solemos ser. Las barreras impuestas por la educación, la timidez o la natural reserva a mantener ocultos ciertos pensamientos van cayendo sin que nos demos apenas cuenta.
Ese estado de leve intoxicación etílica nos hace sentir a gusto, porque saca nuestra parte más divertida y sincera: la que se atreve a decir casi cualquier cosa sin temer las consecuencias, se expresa con mayor libertad y revela un dominio de las situaciones que normalmente no tenemos.
Me refiero a ese punto en el que pasamos de formalidadades y mostramos nuestro yo más auténtico. El punto siguiente sería la pérdida de control, y ese ya es más peligroso. A veces nos lleva a hacer o a decir cosas que lamentamos después. Incluso a cometer locuras, algunas maravillosas y otras no tanto...
Creo que una reunión de amigos en la que se bebe moderadamente es mucho más animada, pues el alcohol favorece la comunicación. Nos pone contentos, expresivos, abre nuestras almas como los mejillones al vapor (he robado esta analogía de “Un toque de canela”, porque me parece muy elocuente).
Beber a solas no es tan recomendable, pero también puede ayudar en un momento dado a sentirse mejor. Puede relajar, reconfortar, inspirar… Siempre en su justa medida, claro. Cuando nos pone sensibles el efecto es el contrario.
Aunque pueda parecerlo no estoy haciendo una apología del alcohol. Sé que algunos de vosotros no lo probáis y me parece fantástico. Yo realmente, a parte de cerveza poco más tomo. Me encantan las margaritas, los gin-tonics, los cubatas, el pacharán, la crema de whisky… pero los bebo muy esporádicamente.
Me divierten mucho los tequilas virtuales y las fiestukis que nos montamos, pero no lo saquéis de contexto. Ya sabéis que los borrachos nunca mienten...

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