sábado, 7 de febrero de 2009

"La prórroga" de Naná

He terminado de leer “La prórroga” y me ha encantado. Enhorabuena, Naná.
Para mí el requisito esencial para que me guste un libro es que sea una buena historia, y esta lo es. Y además, que esté bien contada. Que capte tu atención, que cuando termine te quedes con ganas de saber más. Además que conmueva, que no te deje indiferente. Todo eso sucede con este libro.
Para mí es fundamental que el argumento sea creíble. Si no, me cuesta mucho involucrarme, identificarme con los personajes y lo que les sucede. Por eso me encantan las historias “sencillas”, de gente normal, que vive, sufre, ama… como todo el mundo, con personajes de carne y hueso a los que les pasa lo mismo que te ha pasado o te podría pasar a ti. Así ocurre en “La prórroga”, y eso es una delicia. Los diálogos son ágiles, el lenguaje actual. La estructura sólida, el contenido veraz, impregnado de realismo.
Lucía e Iván son una pareja condenada al fracaso pero unida por el amor (sobretodo el de ella) y la inercia de los años que aplazan constantemente su ruptura. Pero mientras ese momento llega, vivimos, a través de Lucía, ese proceso de deterioro. La presencia de un tercer personaje, su amigo del alma, flota en medio de esa relación sirviendo de contrapunto.
Me ha gustado especialmente lo bien descritas que están las psicologías masculina y femenina. La capacidad de envolver al lector y lograr que le afecten las cosas que ocurren. El que Lucía sea una chica como nosotras, como cualquier chica española de hoy día, con la que es fácil identificarse. La cantidad de referencias literarias y cinematográficas que incluye. Además, comparto la mayoría de ellas. La honestidad que destila la historia, el valor de decir las cosas claras, sin eufemismos ni rodeos. El estilo me ha recordado un poco al de Lucía Etxebarría. Ameno, directo, muy auténtico.
Detecto rasgos de tu personalidad, Naná, gustos, formas de pensar… con muchos de los cuales coincido. Aunque no se trate de una historia autobiográfica (alguna que otra pincelada sí, ¿me equivoco?), es inevitable proyectarnos en lo que escribimos. Y el autor que no lo haga se implica verdaderamente.
En fin, que he disfrutado muchísimo leyendo “La prórroga” y os la recomiendo a todos. Espero, Naná, que este sea sólo el principio de una larga carrera de éxitos. Vocación no te falta, y talento tampoco. Te felicito, tienes toda mi admiración. Te deseo toda la suerte que te mereces.

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