sábado, 14 de febrero de 2009

Las Meninas

Para Naná.
Se ha escrito tanto sobre “Las Meninas” que nada de lo que diga puede parecer original… Sabemos que es el cuadro más famoso de la pintura española y uno de los más famosos del mundo. Que Velázquez lo pintó al final de su vida por encargo de Felipe IV, que presenta unas innovaciones técnicas revolucionarias, y que está rodeado de enigmas. No me sorprende que a ti también te fascine… porque es uno de los más complejos e interesantes que existen.
Yo lo vi por primera vez cuando era una adolescente sin inquietudes ni formación artística. Y aún sin entender su genialidad, me dejó admirada. Con el paso del tiempo he afinado un poquito el paladar y he aprendido a apreciarlo mejor.
Técnicamente es perfecto. Sigue los principios de la proporción áurea, un sistema geométrico empleado desde la antigüedad. La sensación de profundidad que consigue con la iluminación lateral y la perspectiva aérea no la he visto en ninguna otra pintura. Esa forma de difuminar los contornos de los personajes en función de las capas de aire que hay entre ellos y nosotros va más allá del realismo.
Hay muchas interpretaciones sobre su significado: una exaltación de la continuidad de la monarquía (personificada en la infanta Margarita), un alegato de la nobleza del arte de la pintura (personificado en Velázquez)… todo ello, sin dejar de respetar el protocolo real.
También está lleno de curiosidades y mensajes: la cruz de Santiago que el pintor luce en su pecho fue añadida tras su muerte, según algunos historiadores por el mismo Felipe IV. Él anhelaba fervientemente ese reconocimiento, y parece ser que era justo eso lo que pretendía cuando se autorretrató. Esta hipótesis enlaza con la exaltación del oficio de pintor…
Y de incógnitas: ¿Qué está pintando Velázquez? ¿El aposentador entra o sale de la habitación? ¿Los reyes están posando, o han entrado a su estudio a verlo trabajar al igual que la infanta y su séquito?
Es un auténtico juego barroco, en el que el protagonista es el espectador. Hay quien opina que el cuadro es una metáfora de la vida de Velázquez, pues está lleno de secretos y no es no es exactamente lo que aparenta. Que en él está presente su afición a la cábala y las ciencias ocultas. Que también dejó constancia de sus conocimientos de astronomía. Que todo lo que vemos es producto de un juego de espejos. Que los reyes no son de carne y hueso sino un retrato… Todas estas opciones son factibles si tenemos en cuanta que Velázquez tenía una amplia formación intelectual.
Al margen de todas sus interpretaciones eruditas, es una pintura que respira vida. Con sólo observarla te sientes partícipe de la escena. Y esa magia no la provoca cualquier pintura... ¿verdad?

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