sábado, 14 de febrero de 2009

Loqueyotecontara II

(Primera parte en el blog de Naná)
La recién llegada, una joven guapísima con una media sonrisa dibujada en el rostro, encendió un cigarrillo mientras yo llenaba las copas con el mejor tequila jalisqueño. Algo me decía que sabría apreciarlo…
- Pues usted dirá…
- Soy la detective Lantier. Estoy buscando a un tipo que según mis informaciones es cliente asiduo de este local: Loqueyotecontara. Lo conoce, ¿verdad?
Vaya si lo conocía… éramos amigos desde que había abierto la cantina, unos meses atrás. Venía varias veces a la semana, y entre tequila y tequila charlábamos hasta la madrugada.
- Perfectamente. No le habrá pasado nada…
- Eso trato de averiguar. Está en paradero desconocido. Y hay una mujer que lo está buscando.
Imaginaba de quien se trataba. Loque me había hablado de una belleza morena que regentaba un club de jazz. Estaba segura de que era ella, al igual que estaba segura de haber visto antes a la detective Lantier. Tenía algo que me resultaba tan familiar…
- Comprendo. Pues hace dos noches estuvo aquí. Se sentó en ese extremo de la barra, con su inseparable cuaderno. Yo lo dejé escribir, pues me pareció que estaba inspirado. Le llevé una botella de su tequila favorito, Centenario Añejo, y un guacamole que ni tocó.
Rellené las copas y brindamos a la salud de Loque.
- ¿De qué hablaron? Disculpe que se lo pregunte tan directamente, pero es importante para la investigación.
- Me dijo que tenía un asunto entre manos, pero que de momento no me podía adelantar nada. Los ojos le brillaban con intensidad… Y me dejó muy intrigada.
En ese momento entró un chico y tuve que atenderlo, pero enseguida regresé con la detective. Advertí que no nos quitaba ojo de encima, sobre todo a mi interlocutora. Seguramente, también había percibido su perfume.
- ¿Cómo lo definiría?
- Como un tipo simpático, ingenioso, con una increíble vocación de escritor.
- ¿Conflictivo tal vez?
- Para nada. Tranquilo, sensible, inteligente…Un buen amigo. Se desahogaba conmigo, aunque el otro día lo noté más hermético de lo habitual.
- Le voy a dejar mi tarjeta. ¿Me avisará si vuelve a aparecer por aquí?
A lo mejor si se hubiera tratado de otra persona mi respuesta habría sido distinta, pero esa chica me inspiraba confianza.
- Descuide –le prometí, ofreciéndole un tercer chupito de tequila-. ¿Me permite una sugerencia?
- Por supuesto...
- Pregunte en el bar "La esquina de Alma". A Loque le encanta frecuentarlo...
- Pues ahora mismo voy para allá.
Jose Alfredo cantaba “Y volver, volver, volver…” y yo supe, sin el menor asomo de duda, que Loque volvería.
Continuará en el blog de Evaluna...

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