sábado, 14 de febrero de 2009

Mundología

Siempre me ha gustado esa palabra. A mi entender define el bagaje que se acumula a base de experiencias vitales, lecturas, viajes, conversaciones y otras muchas influencias. Suelo asociarla a gente de mente abierta, con la capacidad de asimilar lo que ocurre a su alrededor y aprender de ello. Y me gusta ese tipo de gente…
Si la cultura es lo que queda cuando olvidas lo que has estudiado, la mundología debe ser la pátina que permanece cuando has vivido con un mínimo de inquietudes. Y no tiene que ver con la preparación académica, sino más bien con la lucidez que permite sacarle el máximo provecho a los acontecimientos.
También significa estar al día en determinados aspectos, no necesariamente intelectuales. Existe un tipo de cultura que no se encuentra en los libros sino en la sociedad actual. No digo que pueda llegar a suplantar a la otra, pero ignorarla haría que nos quedáramos obsoletos y fuera de contexto.
Cuando decimos que alguien “tiene mundo” nos referimos a una persona leída y escribida, que se maneja con soltura en los más diversos ambientes y que puede hablar prácticamente de cualquier tema sin quedar en evidencia. Por lo general es gente interesante con la que resulta agradable relacionarse. La mundología implica esa cualidad de adaptarse a las circunstancias que para mí deriva del más elemental sentido común. Se desarrolla con el cúmulo de determinadas vivencias, pero requiere de una predisposición.
Me gusta pensar que cada año que pasa adquiero un poquito más de mundología. Desde que escribo por estos lares e interacciono con vosotros siento que me he enriquecido muchísimo. Es otra de las cosas que os tengo que agradecer…

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