martes, 10 de febrero de 2009

Ni contigo ni sin ti

Y me envenenan los besos que voy dando
y cuando duermo sin ti contigo sueño,
y con todas si duermes a mi lado.
Y sin embargo. JOAQUÍN SABINA.
Los seres humanos somos contradictorios por naturaleza. Siempre queremos lo que no tenemos. Y a veces, cuando lo conseguimos, deja de interesarnos. Como cuando alguien que nos gusta nos hace caso, y a partir de ese momento desaparece el encanto. Que nos compre quien nos entienda…
Muchas veces no deseamos algo hasta que no lo hace otro. Entonces, la codicia se apodera de nosotros. Sucede desde la más tierna infancia. Por no sé que extraños mecanismos, si una persona que te era indiferente se fija en otra que no eres tú, te puede provocar unos celos absurdos. A veces somos como el perro del hortelano…
Las cosas no son blancas o negras, y en materia sentimental mucho menos. Tampoco nos gusta ver a un ex con otra, aunque ya no signifique nada para nosotros. Que sea feliz (si no nos trató demasiado mal, claro…), pero sin restregárnoslo por la cara. Por lo general mantenemos cierto sentido de la posesión, aunque sea inconscientemente. Aún cuando no te importe lo que haga y sepas que no tienes ningún derecho sobre él, hay cosas que es preferible ignorar. Tal vez sea orgullo, pero molesta ver a otra persona en el lugar que tú ocupaste un día.
El que alguien que no te interesa te tire los tejos puede resultar halagador, pero no es una situación del todo agradable. Posiblemente, si se acaba hartando y rindiendo (lo más lógico), lo echarás de menos. Y si se le cruza otra por el camino peor… Entonces te puedes llegar a sentir despreciada, cuando has sido tú quien lo ha despreciado. El alma es caprichosa y a veces obtusa.
En ocasiones una relación no funciona y ninguno de los dos es capaz de poner el punto y final. Sabes que no va por buen camino, y sin embargo te dejas llevar por la inercia hasta que las cosas caen por su propio peso.
Si algo saco en claro de tanto despropósito es que el corazón es un órgano frágil, complejo, y que nos mangonea como le da la gana.

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