viernes, 6 de febrero de 2009

Noche de tormenta

Aprovechando que se aproxima la noche de los difuntos, me parece oportuno colgar este pequeño relato que escribí hace ya algunos años:
Sintió los pies fríos, sudor perlándole la frente, y una inevitable pregunta martilleándole el cerebro: ¿por qué demonios había tenido que quedarse? El hotel no estaba tan lejos... Además, la cita era por la mañana, podía haber conducido durante la noche... Ahora ya era tarde para lamentarse. Tal vez había querido demostrar o demostrarse algo. Siendo niños, hacía ya muchos años, a menudo se retaban a hacerlo después de una espeluznante velada contando cuentos de terror e historias de aparecidos, pero invariablemente, con la llegada del nuevo día, el desafío quedaba en el aire sin llegar nunca a consumarse.
En un resquicio de silencio creyó escuchar unos pasos y se tensó de forma instintiva, encogiéndose bajo la sábana. Ahora más nítidos, más cercanos... Había alguien allí con ella... Se envolvió la cabeza con la almohada tapándose las orejas, intentando convencerse que no podía ser otra cosa que su imaginación, recriminándose su ridículo pavor y recordándose que dentro de unas horas, cuando intuyera los primeros rayos de sol, se reiría de su injustificada angustia. Tan abstraída estaba en esos pensamientos, que no oyó el claro chasquido de la puerta ni observó el pomo, girando muy lentamente...>
Fue publicado en Agosto de 2001 en la revista "Mujer de hoy", espero que os guste...

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