sábado, 14 de febrero de 2009

Reyes Magos

Siempre me ha gustado el día de Reyes. No he perdido la ilusión de recibir regalos, y me encanta hacerlos. Especialmente cuando acierto… Disfruto como una enana con la expectativa, con el ambiente, y con el clásico roscón.
Pero también le encuentro una faceta negativa, y es que marca el final de la temporada navideña. Para mí este año ha tenido un significado especial, así que me da mucha pena que termine… Han sido días intensos de reencuentros y agradables descubrimientos. Apenas he parado, pero tengo la plena conciencia de haber invertido bien el tiempo, y eso me deja muy tranquila. Tal y como sabía que ocurriría, se me han pasado en un suspiro. Ahora tan solo queda el recuerdo, que flota en el aire como un buen perfume. La satisfacción de haber disfrutado, y la ilusión de afrontar esta nueva etapa mexicana con las pilas cargadas.
Últimamente he escuchado con frecuencia la frase: “Dos meses pasan volando”, y estoy segura de que así va a ser. No os voy a negar que me da pereza volver. Más que nada porque se acaba lo bueno y porque el viaje es un poco palizilla... Pero sé que en cuanto lleve dos días allí estaré tan a gusto como lo he estado todo este tiempo. Me volcaré en mis obligaciones con la energía que me ha proporcionado este paréntesis y el deseo de aprovechar lo mejor que pueda este último jalón.
El que tanta gente se haya alegrado de verme y espere con impaciencia mi regreso me hace más feliz de lo que soy capaz de expresar. Eso sí que es un regalo, más mágico que los que vienen de Oriente... Así que como comprenderéis, no me siento con derecho a pedir nada más.
Feliz noche de Reyes a todos.

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