sábado, 14 de febrero de 2009

Tú me quieres quitar del mundo

- Tú me quieres quitar del mundo… -me dijo, mirándome con mala cara.
- Te juro que no. Fue sin querer queriendo…
- Y encima te permites el lujo de hacer coñas, eso es lo que más me cabrea…
- Perdona... No lo puedo evitar, ya lo sabes…
- Un día nos vas a matar.
- Jajajajaja…
- Te hace gracia, ¿eh?
- Soy un desastre, vale. Pero te prometo que voy a poner más atención.
- No sé por qué me cuesta creerlo… Es que te pasas, tía…
- Ya era así cuando me conociste. Además, la garantía ha caducado. Se siente…
- ¿No puedes parar…?
- Poder puedo, pero la cosa es querer…
- Esto no es para tomárselo a risa, ¿sabes?
- Es que cuando te pones tan serio me da yuyu. Y tengo que aliviar la tensión de alguna manera…
- Desde que vivo contigo me traería cuenta un seguro a todo riesgo…
- Ya será menos…
- ¿Que se te ha olvidado cuando te dejaste el grifo abierto y convertiste esto en un parque acuático…?
- Fue un lapsus, ya te lo dije… Cuando estaba llenando la bañera me llamó la pesada de tu hermana, que tiene incontinencia verbal, y se me fue la olla… Además, tu portátil no se llegó a mojar.
- Le faltó un pelo de rana calva…
- Y el gato se lo pasó pipa, acuérdate.
- Sí, ya. Ahora va a resultar que te tengo que dar las gracias por inundar la casa... Hay que joderse…
- Pues sí, a veces no queda otra…
- Y cuando explotó la olla exprés, también fue una fiesta, ¿no? Que todavía hay lentejas pegadas en el techo de la cocina…
- No me digas que no nos dimos una hartá de reír con aquello… Te dije que no hay nada más sano que los spaghetti, y tú, dale que dale con las legumbres… Pues ya viste donde acabaron, jajaja… Fue una señal. Y hay que hacerle caso a las señales, que lo he leído yo…
- En la peluquería, ¿verdad?
- A veces me das miedo...
- Tú si que me das miedo... Me vas a sacar de aquí con los pies por delante, y encima te descojonas…
- Anda que no te aburrirías tú sin mí…
- Ya te digo. Mi vida no tendría tantas emociones fuertes, eso seguro…
- ¿Ves como me necesitas?
- Y qué me dices de cuando ardió la mesa camilla… Aquello parecían las fallas…
- Fue chulo, ¿eh?
- ¿A quién se le ocurre poner una parrilla sobre el brasero? Por poco no lo contamos... Encima ahora huele el salón a chuletas requemadas…
- Barbacoa en casa, nene, qué más quieres…
- Y lo de hoy no tiene nombre…
- Si tiene: explosión.
- Ya sé… A ti lo que te pasa es que te encanta que vengan los bomberos, ¿no?
- Y a ti te encanta el fútbol… ¿Acaso te digo yo algo?
- Tú me quieres quitar del mundo…

1 comentario:

  1. Me ha encantado volverlo a leer. Me gustan estos diálogos, me quitan el mundo, jejeje.

    Besazo preciosa!

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