sábado, 7 de febrero de 2009

Un año más

“Como el año que fue, en la Puerta del Sol, otra vez el champán y las uvas y el alquitrán, de alfombra están…”
Pues eso, que esto se acaba. Y a estas alturas una se plantea: ¿He llevado a cabo los propósitos que me tracé cuando empezó? ¿Se han cumplido mis deseos? ¿El balance es positivo o negativo?
La respuesta es parecida a la de otros años. Ni sí ni no, ni blanco ni negro. Algunos de esos propósitos se han realizado, otros no. Ciertos deseos se han visto cumplidos, pero no todos… ¿Y el balance? Pues no teniendo nada grave que lamentar, gozando de salud y una felicidad relativa, ilusión por hacer realidad los sueños pendientes y disfrutar de nuevas experiencias, no puede ser más que positivo.
Un año, aunque pasa muy deprisa (cada vez más, qué vértigo…), da para mucho. En él pasan cosas buenas, otras no tan buenas, y otras definitivamente malas. Pero así es la vida, todo enriquece, de todo se saca alguna lección. Muchas veces sólo apreciamos lo bueno cuando hemos pasado por lo malo. Es entonces cuando tomamos conciencia de lo afortunados que somos.
Yo creo que lo importante no es lo que se es, sino lo que se quiere ser. No es el punto en el que te encuentras, sino la dirección en la que te mueves. Cuando las cosas dependen de nosotros es más cuestión de ocuparse que de preocuparse. La sensación de que se está a tiempo para cambiar lo que se quiera cambiar es en estos momentos más intensa que nunca.
Empezar un año es la excusa perfecta para hacer borrón y cuenta nueva con lo que no nos gusta y proponerse nuevos retos. Leer más, hacer ejercicio, dedicar más tiempo a los amigos… en fin, mil cosas. Algunos, según el tesón con que abordemos el asunto, los llevaremos a la práctica y después nos sentiremos orgullosos de ello. Otros, se quedarán en el camino y tal vez los retomemos más adelante. O tal vez no.
A menudo lo que se anhela es bastante básico: salud para ti y para los tuyos, trabajo y pareja estable, suerte, felicidad… Uno de mis deseos para el año que empieza es seguir compartiendo experiencias y pensamientos con vosotros, mi familia de lda.
Os deseo de corazón que en el 2008 todos vuestros sueños e ilusiones se hagan realidad. Os mando un beso enorme.

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