sábado, 7 de febrero de 2009

Un mundo sin libros

¿Os imagináis un mundo sin libros? A mí me da pavor sólo de pensarlo. Pero resulta que como somos tan listos y estamos poseídos por la tecnopatía, hemos inventado ese artilugio llamado ebook. Ya sabéis, el libro electrónico. También los llaman eco libros. Vaya tela… Vienen provistos de tinta electrónica y efecto papel. Así casi no notamos la diferencia con los libros de toda la vida…
Como ya tenemos el ipod, el dvd portátil, las pda, las blackberry, pues nos faltaba el ebook de los c… Un cacharro ideal para llevar en el bolso y amenizar los traslados en metro o las esperas en el médico o la pelu. Qué guay. Un libro que no huele a papel ni a tinta, pequeño y manejable, en el que puedes llevar de paseo a Cervantes, a Tolstoi, o a Balzac, e incluso lo último de Ken Follett o Antonio Gala. Qué pasada.
Últimamente aparece anunciado en cualquier parte, tratando de hacer mercado y convertirse en algo imprescindible en nuestras vidas. El más reciente e innovador modelo es el Kindle, que sale a la venta en EEUU (donde si no) al módico precio de 400 dólares. Y que sólo acepta el formato de libros que ellos venden, a 5 dólares los clásicos y a 10 las novedades. Tontos no son… Según reza en la publicidad, una de sus aplicaciones más prácticas es en caso de una mudanza. Así nos ahorraremos tener que trasladar cajas y cajas de libros. Y claro, como nos mudamos un par de veces al mes, menudo ahorro de tiempo y hernias…
Miedo me da, de verdad. La mayoría de los nuevos inventos tecnológicos nos facilitan la vida, nos ofrecen multitud de posibilidades, tanto a nivel de trabajo como de ocio. Yo no reniego de ellos, en absoluto. Ya no imagino la vida sin mi portátil o sin Internet, por ejemplo. Pero cuando leo eso de “el futuro del libro” o “los libros del siglo XXI”, se me ponen los pelos como escarpias.
Pero claro, todo forma parte de un proceso. Los incunables de hace varios siglos han llegado a nuestros días, mientras que la vida media de un libro actual es de unos 70 años. Según ese aciago pronóstico, si dejáramos de fabricar libros en papel, ¿qué quedaría para leer en menos de un siglo? Ya no lo veremos, pero las próximas generaciones sí.
Eso de entrar en una biblioteca o una librería y ojear emocionada las estanterías, de ir de viaje con unos cuantos libros en la maleta (aunque nos la carguemos, ¿verdad Naná?), pues puedes prescindir de cualquier otra cosa antes que de ellos a pesar de lo que pesan los jodidos… El placer de ver tus estanterías repletas de tus obras favoritas, que has ido acumulando a lo largo de los años y tienes a tu disposición para releerlas una y otra vez… Todo eso, amenaza con desaparecer.
A mi parecer hay inventos geniales e inventos satánicos. Hay inventos, como el del doctor Frankenstein, que se pueden volver contra nosotros. Y mucho me temo que este puede ser uno de ellos.
"Cuando un libro muere, hay algo de nosotros mismos que se mutila irremediablemente, siendo sustituido por una laguna oscura, por una mancha de sombra que acrecienta la noche que, dese hace siglos, el hombre se esfuerza por mantener a raya".
ARTURO PÉREZ-REVERTE

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