domingo, 8 de febrero de 2009

Viaje en tren

Aunque la historia la tenía subyugada, cerró la novela. Ya le escocían los ojos de llevar tanto rato leyendo… Miró por la ventanilla, contemplando el verde paisaje con las montañas de fondo. Sólo de esa forma era consciente de la velocidad a la que se movían. Siempre le había encantado viajar en tren. Le hacía recordar cuando era una niña e iba a pasar los veranos al caserón de su abuela en la costa. Precisamente ahí, siendo una adolescente, había leído “Asesinato en el Orient Express” y su afición a los trenes había ido en aumento. Le gustaba su sonido, su amplitud, la sensación de libertad y aventura que le trasmitían.
Un camarero pasó ofreciendo bocadillos y declinó amablemente. Lo que necesitaba era un café, pero no le apetecía levantarse. Apoyó la cabeza, cerró los ojos, y dejó fluir sus pensamientos. Le ilusionaba tanto la nueva etapa a la que se enfrentaba…
El niño del asiento de atrás volvió a golpear su respaldo con los pies. Esta vez se giró y le dirigió una mirada asesina. A su lado, la madre leía una revista indiferente a las fechorías de su retoño. Otro golpe más. Maldito enano… ¿Por qué demonios sacaban de casa a esos pequeños salvajes si no sabían comportarse? –se dijo, indignada.
Advirtió que al otro lado del pasillo había un asiento vacío. No tenía ganas de bronca, y menos de soportar más patadas en la espalda. Así que cogió su libro, su bolso y el portátil y se trasladó. Aquí paz y después gloria…
Sonó el móvil, sobresaltándola. Odiaba hablar en sitios así, con todo el mundo pendiente de su conversación. Encima era él, la última persona con quien quería hablar. ¿Cómo no era capaz de entender que se trataba de un trabajo? La oportunidad que había estado esperando, que no podía rechazar…
Suspiró, nerviosa. De pronto descubrió unos ojos verdes que la observaban, obligándola a desviar la mirada. Alto, moreno, joven… Abrió el libro y trató inútilmente de leer. Sin saber como, sus miradas se cruzaron de nuevo. Él esbozó una sonrisa, y ella no pudo menos que devolvérsela.
Continuará...

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