martes, 10 de febrero de 2009

Yo quiero ser una chica Almodóvar

Para kitti, la niña telekinésica.
Por suerte, la naturaleza me ha dotado de una curiosidad irracional hasta para las cosas más nimias. Eso me salva. La curiosidad es lo único que me mantiene a flote. Todo lo demás me hunde. ¡Ah!, y la vocación. No sé si sería capaz de vivir sin ella.
PEDRO ALMODÓVAR
Pues sí, me declaro almodovariana del séptimo advenimiento. Como diría él, a tumba abierta. O a calzón quitao, que suena más hispánico todavía.
Me divierte el Almodóvar de la movida y el petardeo. Ese cine trasgresor, sui generis, hecho con mucho talento y poco dinero. Una reacción ante la moral represora que aún coleaba por aquel entonces. Tal y como nos las muestra, la maruja toxicómana de “Que he hecho yo para merecer esto”, las viciosillas Pepi, Luci y Bom, la erotómana de “Laberinto de pasiones” o Sor Rata de Callejón son chicas del montón.
En sus historias todo puede pasar y es lo más natural del mundo. Victoria Abril atada a la pata de la cama por un psicópata Banderas (en su mejor papel) para que se enamore de él, Paco Rabal bailando en su silla de ruedas, la Maura metiéndole fuego a la cama o lanzando el teléfono por la ventana…
“Mujeres al borde de un ataque de nervios” me descubrió un nuevo concepto de comedia. Me parto con la persecución de la loca en moto, con el mambotaxi y con la del terrorista chiita (qué mal se ha portao conmigo el mundo árabe...).
Sus diálogos son brillantes, porque Almo (perdonad la confianza, es que para mí es como de la familia…) es ante todo un gran escritor. Sus personajes sienten, ríen, sufren… Su sensibilidad le permite conectar extraordinariamente con el público femenino. Para él las mujeres somos dramáticamente más interesantes que los hombres, más poliédricas. De hecho sus protagonistas son casi exclusivamente mujeres.
Sus películas tienen una estética única. El colorido, la música, la iconografía religiosa, lo kitsh... Las intervenciones de su madre son memorables. Me encanta su humor manchego, su falta de prejuicios, su manera desgarrada de mostrar los sentimientos. Encontrarme con los viejos conocidos: Loles, Bibí, Rosy, Chus y toda la trouppe.
En “Tacones lejanos” el duelo interpretativo es increíble. “La flor de mi secreto” refleja el desamor con una verosimilitud brutal. Con “Todo sobre mi madre” alcanzó el reconocimiento nacional e internacional. Por fin la academia se dignó a darle su lugar. “Hable con ella” es igualmente conmovedora… “Volver” te hace reír y llorar de una escena a otra.
Tiene fama de ser un director exigente, pero sus actrices lo adoran. Y los resultados son incuestionables… Para mí sus mayores logros son su conocimiento de la psicología femenina y su capacidad para reflejar las pasiones humanas. Su creatividad y su ingenio son inagotables. Tiene el talento de dotar de naturalidad cualquier situación. Véase una transexual liada con su padre, una monja seropositiva que tiene un hijo con un travesti, un enfermero que viola a su paciente en coma, o un fantasma muy vivo que achicharra a su marido y la amante de este, quien había dejado embarazada a su hija.
Gracias, Almo, por descubrirnos un universo genial. Sin él iríamos por la vida como vaca sin cencerro…

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