jueves, 16 de abril de 2009

No hacen falta palabras

Me sigue sorprendiendo hasta qué punto se puede prescindir de las palabras. Las acciones hablan por sí solas, las cosas caen por su propio peso. Cuando existe la conexión necesaria con una persona, las explicaciones sobran.
Si alguien te decepciona y consideras que no merece otra oportunidad, puede ser mejor dejar que el silencio se interponga. Otras veces el cariño hace que corras un tupido velo ante una actitud que no te gusta. O te haces la dura, como si no fuera contigo…
Yo soy de las que prefiere callar cuando creo que lo que diría no sirve de nada. Que no hay predisposición a entenderme… Me da tanta pereza que no me compensa el esfuerzo de intentar explicarme.
Solemos creer que el diálogo lo arregla todo, y no siempre es así. Hablando puedes meter la pata hasta el fondo. Aunque sea con la mejor intención… Tendríamos que pensarlo todo varias veces antes de abrir el pico. Y eso que yo no lo abro demasiado…
Confieso que soy demasiado susceptible, y que suelo interpretar los silencios de la peor manera. Lo primero que me viene a la mente es que el problema soy yo. Algo he dicho o he dejado de decir, algo he hecho o he dejado de hacer… pero la culpa es solo mía. En muchas ocasiones me acabo dando cuenta de que no lo es, sin embargo en el momento de incertidumbre no puedo evitar rayarme.
Aún así sé que no todas las palabras son buenas… En muchos casos sería mejor no escucharlas. Cuando no son las que tú esperas pueden hacer daño. Y no siempre se las lleva el viento…
En fin, que no me toméis muy en serio. Que estoy divagando porque mi musa ha desaparecido en combate y no termino de aterrizar… Y que últimamente veo demasiadas cosas que no entiendo.

1 comentario:

  1. Querida amiga, mi niña... ¿qué te pasa a ti, preciosa?

    Ay, los silencios. A veces envenenados, a veces preferibles. El silencio tiene su propio lenguaje. Es difícil descifrarlo, pero es tan rico en matices como el lenguaje de las palabras, o incluso más.

    Que no nos falte nunca tu palabra. Ni tu cariño.

    Besos.

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