jueves, 16 de abril de 2009

Pasión lorquiana

Granada, calle de Elvira, donde viven las manolas, las que se van a la Alhambra, las tres y las cuatro solas. Una vestida de verde,otra de malva, y la otra, un corselete escocés con cintas hasta la cola. Las que van delante, garzas la que va detrás, paloma, abren por las alamedas muselinas misteriosas.¡Ay, qué oscura está la Alhambra! ¿Adónde irán las manolas mientras sufren en la umbríael surtidor y la rosa? ¿Qué galanes las esperan? ¿Bajo qué mirto reposan? ¿Qué manos roban perfumes a sus dos flores redondas? Nadie va con ellas, nadie; dos garzas y una paloma. Pero en el mundo hay galanes que se tapan con las hojas. La catedral ha dejado bronces que la brisa toma; El Genil duerme a sus bueyes y el Dauro a sus mariposas. La noche viene cargadacon sus colinas de sombra; una enseña los zapatos entre volantes de blonda;la mayor abre sus ojos y la menor los entorna.

Para mí Lorca es Granada… desde que lo conozco. Por eso me cala tan hondo. Sus obra está llena de referencias que me resultan familiares y de una sensibilidad con la que conecto perfectamente.
Cuando lo leo, me es imposible no recordar a mi abuela. Nació en un pueblo muy cercano al suyo, y de niña jugaba por las alamedas donde iba el poeta a escribir. Las chiquillas lo observaban con curiosidad, fascinadas por ese muchacho tan diferente al resto… Según me contó, mi bisabuelo era amigo del padre de Federico. Tal vez por eso ella siempre sintió debilidad por él, y se sabía sus poemas de memoria. Antonio Vargas Heredia, hijo y nieto de camborios, con una vara de mimbre, va a Sevilla a ver los toros... Le regalé un costurero grande, de raso pajizo, y no quise enamorarme, porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando me la llevé al río...
Estos días, haciendo turismo en la mejor compañía, Lorca ha vuelto a mi mente. Su pasión por Granada, su costumbrismo, su dramatismo tan andaluz, y esa forma de ver el mundo que un granadino entiende mejor que nadie.
Granada del alma mía si tú quisieras, contigo me casaría esta primavera...

1 comentario:

  1. Que hermosa suena tu voz en tu Granada.

    Que se te quiere, mi niña.

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