miércoles, 6 de mayo de 2009

Mis pecados del día del libro

Para Margarita
Vale, Marga… Me comprometí a recoger el testigo y aquí estoy. Yo no rechazo una propuesta tuya así me aten…
Mira, en Granada la feria del libro de Abril la ponen en un boulevard precioso, la Carrera de la Virgen. Este año, del 17 al 26. Organizan cantidad de actividades, conferencias, firmas de libros… Suele venir alguien a quien admiro mucho, Almudena Grandes. Pero esta vez se ha librado de mí… En cambio ha estado Ian Gibson, el cronista de Lorca, la nicaragüense Gioconda Belli, en un recital de poesía, y un joven autor granadino que acaba de ganar el premio Alfaguara, Andrés Neuman.
El otro día me di una vueltecita y como iba con poco tiempo cayeron solo dos… “A salto de mata” de Paul Auster, y “Al sur de la frontera, al oeste del sol”, de Murakami. El primero me tentó porque me encantan las crónicas autobiográficas de escritores. Acabo de leer “París era una fiesta” de Hemingway y me ha entusiasmado… Murakami estaba entre mis prioridades, porque tanto Nanilla como Gemita han hablado muy bien de él y ya me picaba la curiosidad… Últimamente he vencido mis prejuicios contra la literatura oriental, que era una asignatura pendiente.
Pero claro, llegó el día del libro y tenía la excusa perfecta para volver… Pensé que disfrutaría mirando y tal vez sucumbiera con uno o dos títulos más… Ingenua de mí, pequé con cuatro. El primero que me hizo ojitos fue “La tregua” de Benedetti. El autor me interesa y el argumento me resultó atractivo. Aunque el que tenía en lista de espera era “Primavera con una esquina rota”, me decanté por este.
Mi segundo pecado fue “Emily L.” de Marguerite Duras. No lo conocía, pero la autora me sedujo con “El amante” y eso era garantía más que suficiente. En cuanto leí en la contraportada: En la terraza de un café al caer la tarde, hay una mujer que quería escribir un libro pero que no sabe ni cuando ni como podrá escribirlo... no necesité más para llevármelo conmigo.
Seguí pecando con “Veinticuatro horas en la vida de una mujer” de Stephan Zweig. Lo tenía apuntado desde el maravilloso post de Nanilla sobre los recuerdos. Los otros libros que he leído de este autor me han encantado, así que tampoco tuve que pensármelo demasiado.
Por último, cuando ya me había prohibido seguir mirando, me encontré con “El amante de Lady Chatterley”. Lo recomendó también Nanilla hace ya una eternidad… (Por cierto, guapa, que me doy cuenta de que este post tiene que estar también dedicado a ti) Y claro… me dije: “Niña, pa la saca. ¡Pero date la media vuelta ya!”.

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