lunes, 8 de junio de 2009

Aunque tú no lo sepas

Es una de esas pelis que casi nadie conoce pero que a mí me encanta. Tiene ese tono íntimo y sin pretensiones que tanto me interesa. Se inspira en el relato “El vocabulario de los balcones” de Almudena Grandes, pero con un enfoque mucho más profundo.
La historia se narra en flash backs, remontándose a los años setenta. Juan está enamorado de Lucía, cada tarde la observa desde el balcón de enfrente. Un día le envía un libro de Herman Hesse en el que le escribe una dedicatoria preciosa: “Si alguna vez la vida te maltrata acuérdate de mí. No puede cansarse de esperar aquel que no se cansa de mirarte”.
Hay otra escena que me pone un nudo en la garganta, esa en la que él llora porque la ve llorar a ella. No puede verla sufrir, porque la quiere de verdad. Ese diálogo a través de gestos, miradas y silencios puede ser tan elocuente como las palabras, porque cuando el corazón habla, las palabras sobran.
Finalmente se atreve a declararle su amor cara a cara. Ella no entiende que la quiera sin conocerla, y le pide que la deje en paz. Pero ya no puede permanecer indiferente a su mirada, a sus detalles. Uno de los más bonitos es cuando él la llama por teléfono para regalarle “Lucía” de Serrat, que parece escrita para ella.

Años después Lucía vuelve al barrio y se reencuentra con Juan. Una tarde de lluvia, compartiendo un café, él rememora la noche en que le partió el corazón y ella le confiesa que él ha sido lo más bonito que le ha pasado en la vida.
Cuantas veces no tenemos una certeza así hasta que es demasiado tarde… Cuantas veces ignoramos lo que hemos sido para alguien y alguien ignora lo que ha sido para nosotros… Cuantas veces las cosas llegan en el momento equivocado y eso impide que se materialicen…
Los amores callados y no correspondidos me llegan al alma, porque siempre conllevan una gran dosis de sufrimiento. Es un sentimiento desperdiciado, que no va a ninguna parte. Que desgasta, que duele, que deja heridas.
Es curioso como afecta el paso del tiempo a los recuerdos. Como lo que sentimos o dejamos de sentir un día se puede trasformar en algo distinto…
También me sorprende hasta qué punto nos influye lo que inspiramos en otra persona. El hecho de que resulta más fácil querer a quien te quiere, porque verte con los ojos de alguien que solo ve lo mejor de ti es maravilloso.
La película plantea todas estas cuestiones con una sensibilidad exquisita. Ha sido una auténtica delicia verla de nuevo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario