lunes, 8 de junio de 2009

Carta de despedida

“Hasta nunca, me largo para siempre. No pensabas que sería capaz de hacer algo así, ¿eh? Pues ya ves, no me conoces tan bien como crees. Durante más de diez años he hecho oídos sordos a tus chanchullos, tus ausencias, tus amantes…. Ahora me toca a mí disfrutar un poco de la vida, ¿no?
Estoy harta de vivir a tu sombra, de planchar tus camisas, de ser un florero… Búscate otra chacha, seguro que la encuentras. Hay mucha masoquista suelta... Y a los saraos que te acompañen tus pilinguis.
No te guardo rencor, hace mucho que se convirtió en indiferencia. Prefiero invertir mis energías en algo que las merezca. Ahora he adoptado tu lema: “Primero yo, después yo, y si sobra algo pa mí”.
Te anticipo que he expoliado la caja fuerte. ¿De verdad creías que no conocía la contraseña? Pero mira que eres ingenuo… También he vendido el Picasso. Al final sí que era auténtico, tenías tú razón… O eso, o he pegado el pelotazo de mi vida…Tampoco te molestes en buscar la colección de sellos. Si llego a saber lo que me darían por ellos no me habría parecido una afición tan aburrida...
Seguro que te estás preguntando a donde voy… Confórmate con saber que muy lejos de ti. Por cierto, ya puedes ir buscándote a otro mejor amigo, porque el que tenías se viene conmigo.
Mi abogado tiene copia de todos los documentos que te incriminan, y fotos que demuestran tu adulterio (además de tu mal gusto). Pues sí, hijo, no he tenido más remedio que espabilar. Es que en el papel de felpudo no me sentía del todo cómoda. Inconformista que es una…
Y nada más, churri. Que la vida te trate como tú me has tratado a mí”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario