lunes, 5 de octubre de 2009

Cariño fraterno

- Ay… que malica estoy y que poco me quejo…
- Ay que coñazo das y que poco te lo digo…
- Qué malafollá tienes a estas horas, hija…
- Calla la boca y tira palante, petarda, que vamos a llegar tarde… Un día nos van a dar la patada… y yo a la cola del paro no quiero ir, que estoy fatal de la osamenta…
- ¿No te digo que estoy malica, insensible?
- Porque anoche te fuiste de parranda… No me jodas…
- Tendré que divertirme de vez en cuando, ¿no? O mi vida va a ser solo vender cupones y aguantarte a ti…
- A ver que ibas a hacer tú sin mí… Si ya lo decía mamá…
- Pero mira que eres embustera… Tienes la cara de cemento armado…
- ¿Ya no te acuerdas cuando te partiste la pata por hacer el gilipollas y te tuve un mes en mi casa, a cuerpo de reina?
- Dirás a cuerpo de chacha. ¿Y a rescatar mis bragas de encaje de la cornisa le llamas hacer el gilipollas?
- El gilipollas integral. Lo que no sé es como no te partiste también la crisma, ahí encaramada como un mono… Anda, no me lo recuerdes, que todavía resuenan en mis oídos las risillas del personal de urgencias…
- Si saliste ganado, bribona… que explotaste a la pobre tullida como la negrera que eres…
- Que dices… demente…
- Lo que oyes. Y si te pica te rascas…
- Cada vez que me acuerdo de cuando osaste poner tus ojos saltones en mi Paco me dan ganas de arrancártelos…
- No inventes, que te gusta mucho… ¡Si es el eslavón perdido! Con esas pelambreras saliendo las orejas, que parece un jabalí…
- Pues bien que te gustaba, cacho zorra…
- Que bestias eres… ¿tú te estás oyendo? Que parece que te has criado en un estercolero…
- Pues no nos conocimos en el convento, lerda…
- A ti la inteligencia te persigue pero tú eres más rápida…
- Me robas las energías, vampira…
- Cucaracha.
- Sabandija.
- Calla la boca, cetáceo…
- Un día me voy a largar y no me vas a ver más el pelo...
- A mi amenazas ni media, ¿eh?
- Coño, Mari, que son las nueve y diez…
- ¿Qué vas a hacer hoy de comer?

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