lunes, 5 de octubre de 2009

Los que no me leen

Vaya por delante que mi pudor innato hace que en general me cueste mostrar lo que escribo y que no me sienta cómoda bajo cualquier mirada. Puede resultar un contrasentido en alguien que disfruta escribiendo, pero lo cierto es que carezco de vena exhibicionista (y no lo digo como si fuera una virtud). Eso no implica que prefiera que nadie me lea… De hecho me hace muy feliz que ciertas personas lo hagan (o hagáis). Creo que una parte fundamental de la expresión escrita es la receptividad, el diálogo, la comunicación. Sobretodo en un foro de estas características. Como ya sabéis, aquí no hablo únicamente de ficción, sino que en muchas ocasiones comparto pensamientos o vivencias.
Por las razones que sean, la mayor parte de mi entorno ajeno a este blog no me lee. En su momento informé de su existencia a quienes consideré oportuno, pero lo cierto es que nunca he tratado de promover visitas. Una sola persona de mi familia se asoma a mi página con cierta asiduidad (gracias, Antonio). Ya estoy tan acostumbrada a que sea así que si ahora cambiara la cosa creo que me sentiría demasiado expuesta. Puede resultar extraño, pero aquí revelo facetas de mi personalidad, sueños y sentimientos que no son tan evidentes en otros ámbitos. La explicación es lo a gusto que me siento en vuestra compañía.
Por eso pienso que muchas veces las cosas son como tienen que ser. Que todo tiene un sentido aunque no lo detectemos a la primera de cambio… Eso no quiere decir que algunas actitudes no me sorprendan. Si a mí alguien que me importa me comentara que escribe de forma pública o privada, despertaría mi interés al instante. No ya por comprobar si lo hace mejor o peor, sino por el cariño que le tengo a esa persona. O quizás es que soy demasiado cotilla…
A estas alturas me lee la gente que quiero que me lea, y eso me da una libertad total a la hora de escribir. Porque ya existen unos códigos de comunicación, un conocimiento mutuo, una confianza que hace que me sienta en familia. El absentismo al que me refiero impide que una serie de personas allegadas a mí desconozcan gran parte de lo que me pasa por la cabeza y les cueste entender el lugar que ocupa este blog en mi vida. Que ignoren situaciones tan emotivas para mí como la que me hicisteis vivir hace cuatro días. Y llego a la conclusión de que no me interesa compartirlas con quien no forma parte de ellas. Así que los que no me leen, que sigan sin leerme…

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