martes, 22 de diciembre de 2009

20 de Diciembre

A vosotras, que hicisteis este día inolvidable.
Lo sé, soy una sentimental. No es que celebre aniversarios de cada tontería, pero cuando vivo fechas significativas tiendo a recordarlas. Y hoy hace un año de una muy especial…
Llevaba diez meses viviendo en México y vine a pasar las fiestas navideñas en familia. La llegada había sido una comedia, porque las huelgas de Iberia no dejaron títere con cabeza. Mi vuelo se retrasó diez horas, obligándome a pernoctar en el hotel del aeropuerto. Traía la maleta llena de regalitos, el tequila del duty free, y cientos de sensaciones que deseaba compartir. Finalmente aterricé de madrugada, con un jet lag que no veas. Pasé el día siguiente deambulando por Madrid, saboreando cada detalle que me hacía sentirme en mi tierra. Llamando a todo el mundo como una loca, visitando librerías, y tratando de adaptarme a ese frío que me calaba hasta los huesos.
Finalmente llegó el momento… Esa reunión que con tanta ilusión esperaba y que al mismo tiempo tanto me imponía. Decir que fue maravillosa sería quedarme corta… Aunque las expectativas eran altas, se vieron ampliamente superadas. Los recuerdos se agolpan, haciéndome revivir cada detalle: la estatua del viajero, Rembrandt, En busca del tiempo, Enrique IV, el Barrio de las Letras… El día estuvo lleno de momentos mágicos. Hubo risas, descubrimientos, brindis… pero sobretodo mucho cariño. Un cariño con el que ya contaba, pero que se materializó en gestos, palabras, miradas, sonrisas…
Volví a casa llena de sensaciones: alegría por haber disfrutado tanto, pena por lo poco que había durado... Con la certeza de que la química traspasa la pantalla, y con ese venenillo adictivo en el cuerpo. No queráis saber la angustia cósmica que se apoderó de mí cuando llegué y no tenía conexión a Internet. Tuve que llamar a un alma caritativa para desahogarme…
Todo tiene un valor subjetivo, y los recuerdos todavía más. Por eso un día como hoy, no puedo evitar revivir aquel con una sonrisa y toneladas de nostalgia. Como no puedo evitar expresaros mi gratitud y deciros cuanto os quiero…

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