jueves, 31 de diciembre de 2009

La decadencia de la mentira

Este librillo fue uno de los que me encontró a mí. Iba yo paseando por una conocida plaza de Cádiz (una ciudad en la que siempre me pasan cosas bonitas), y me llamó la atención desde un escaparate. No lo conocía, pero soy fan de Wilde desde mi más tierna juventud. Además, el título me sedujo. “Que las mentiras parezcan mentiras…”. Aunque no suelo leer ensayos, no me quedó más remedio que adoptarlo…
Es enano, parece de esos que te regalan en los autobuses para amenizar el viaje. Empecé a leerlo el otro día en la sala de espera del médico, uno de esos sitios en los que me falta el aire… Encima me tocó al lado un pirado que hablaba solo. Yo ponía todo mi empeño en ignorarlo, clavando los ojos en mi pequeño salvavidas.
Está narrado en forma de diálogo, lo que le da un dinamismo especial. Dos jóvenes (a los que no cuesta imaginarse) conversan en la biblioteca de una casa de campo acerca del artículo que ha escrito uno de ellos.
“Una de las principales causas a las que cabe atribuir el carácter curiosamente insustancial de casi toda la literatura de nuestra época es sin duda la Decadencia de la Mentira como arte, ciencia y placer social. Los historiadores antiguos nos dieron deliciosas lecciones en forma de hechos; el novelista moderno nos presenta hechos insulsos bajo guisa de ficción”.
Lo que no me esperaba es que hablara tanto de arte, ha sido una grata sorpresa. Sus teorías son para tomar nota…
“Mientras algo nos sea útil o necesario, o nos afecte de cualquier modo, doloroso o placentero, o apele con fuerza a nuestra compasión, o sea parte vital del ambiente en que vivimos, estará fuera de la esfera propia del arte”.
Opina que el arte está hecho únicamente para el disfrute de los sentidos, difunde cosas bellas pero falsas…
“La vida imita al arte mucho más de lo que el arte imita a la vida”.
Su visión es tan frívola como él mismo, por lo tanto no me extraña que elimine el aspecto emocional de la contemplación artística.
No pierdo de vista que Wilde es la exageración en persona, pero qué gracia tiene el puñetero:
“Pensar es la cosa más insana del mundo, y hay gente que se muerte de eso como de cualquier otra enfermedad”.
Sus aseveraciones están impregnadas de ese esteticismo que lo caracteriza. Y me divierte saber cuanto escandalizaron a la sociedad de su tiempo.
“Siempre la literatura se anticipa a la vida. No la copia, la moldea para sus fines. El siglo XIX según lo conocemos, es en gran medida un invento de Balzac”.
Los escritores realistas “acaban por escribir novelas tan semejantes a la vida que no hay modo de creer en su verosimilitud”. Dicho por otro sonaría contradictorio, pero dicho por Wilde suena genial.
La mentira que está en decadencia es la creación artística y literaria de su tiempo, y son “sus verdades” las que la desmontan. Lo que motiva la decadencia es buscar la inspiración en lo natural, que nunca puede sustituir a la creatividad. La mentira es un arte que no está al alcance de cualquiera… Hace una crítica feroz al culto a la verdad propugnado por el espíritu victoriano.
Yo, como admiradora que soy del naturalismo en el arte y en la literatura, no puedo dejar de discrepar de algunos puntos. Pero eso no impide que disfrute leyendo sus provocadoras sentencias, y piense que encierran más verdad de las que aparentan. Porque como dice Borges, lo grande de Wilde es que casi siempre tiene razón. O eso nos hace creer...
P.d. Como mañana no pienso publicar, aprovecho para desearos a todos un Feliz Año Nuevo.

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