jueves, 11 de febrero de 2010

Lugares

Cada uno tiene sus lugares. Los que amuebla con los libros leídos, con la imaginación y con la propia vida. Sitios vinculados a recuerdos, a personas, a sueños realizados o por realizar.
ARTURO PÉREZ-REVERTE
Ya conocéis mi debilidad por las citas revertianas, así que permitidme la reincidencia. Es que con frecuencia siento que habla mi mismo idioma, y eso en los tiempos que corren es un privilegio.
Todos tenemos lugares a los que les encontramos un significado único, personal e intransferible. Están asociados a momentos, personas, olores, lecturas… e idealizados en nuestro recuerdo. Lugares con los que mantenemos una relación especial que nadie más puede entender, cuya sola mención puede bastar para acelerarnos el pulso.
Quizás se nos metieron en el alma leyendo una historia que disfrutamos, deseamos vivir allí algún día, o contemplamos la luna más increíble que hayamos visto jamás… Quizás soñamos con recorrerlos de la mano de alguien, descubrimos una mirada, nos dirigieron una sonrisa, o besamos como si se fuera a acabar el mundo…
Porque algunos dejan de ser lugares físicos para ser algo más. Pasan a estar formados de ilusiones, de experiencias bonitas, de vidas ficticias y reales con las que existe un vínculo sentimental… Y eso les da una dimensión que nadie más comparte.
“En Comala comprendí, que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”, dice Sabina. Supongo que igual que hay que abandonar la fiesta en el momento en el que más te estés divirtiendo para que ese sea el recuerdo que te quede, es la única forma de mantener esa percepción intacta. Lo que pasa es que a los lugares en los que has sido feliz siempre quieres volver… “Y volver, volver, volver… a tus brazos otra vez…”, aún asumiendo el riesgo de que te decepcionen.
Además, algunos necesitamos crearnos nuestro propio universo, compuesto de referencias con las que nos identifiquemos. Ese refugio a la medida en el que habita nuestra memoria emocional, nuestros anhelos más secretos. Tan sagrado que no le permitimos el paso a cualquiera.
También hay lugares virtuales en los que te sientes tan a gusto que te quedarías a vivir… Solo quien ha estado en ellos y de la forma en la que yo he estado puede hacerse una idea.
Lo que convierte un lugar del tipo que sea en especial son los sentimientos que un día nos inspiró. Porque eso es lo que nos marca… Eso es lo que queda…

No hay comentarios:

Publicar un comentario