martes, 16 de marzo de 2010

Cuando calienta el sol

"¿Os habéis fijado que hoy la gente sonríe más?", dijo mi profe de inglés. Y no pude evitar sonreír al constatar la evidencia. El sol me ha devuelto la alegría, me ha calentado el corazón… Sé que es solo una tregua, pero por fin he presentido la primavera. Lo necesitaba tanto, que hasta saqué el tequila para celebrarlo. Yo es que soy una vampirilla en versión disléxica. Va a ser que me recargo con energía solar…
Sentada en una terraza con un bebé precioso en los brazos, me olvidé por un momento de un invierno digno de olvidar. Y quise pensar solo en cosas bonitas: deseos por cumplir, historias que conocer, momentos compartidos, palabras que endulzan el oído, gestos entrañables… “¿Por qué me has puesto el trozo más grande?” “Es que a ti te quiero más”.
Divago y no quiero dejar de hacerlo (el grajo vuela bajísimo&hellip , pero con un filtro de supervivencia que deja fuera todo lo que no me haga sonreír. Decido desterrar de mi alma las decepciones, conceder el beneficio de la duda a quien creo que se lo merece, asumir que hay reproches que no tengo derecho a hacer…
Quiero dejarme deslumbrar por el talento que me rodea, atesorar recuerdos, suspirar con un verso, una canción, un pensamiento… No quiero perder el vicio de soñar despierta...
Sonrío al recordar el mes de marzo maravilloso del año pasado… Al visualizar el que será mi reino, al imaginar esa sonrisa tan querida que intuyo próxima, al constatar casualidades que para mí no son tan casuales... "Dios mueve al jugador, y este la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza? "
Fantaseo con ir a Santiago, porque es año Xacobeo… con las primeras escapadas a mi paraíso particular, con una vuelta a México lindo, con un Chile en el que siento que ya he estado. Y por supuesto, con algún encuentro bonito y muy pecador (hablo de libros, ¿eh? Jeje&hellip .
Pienso en esos detalles que hacen la vida más agradable, como la comunicación con quien ya forma parte indisoluble de mi rutina, los abrazos en forma de palabras, una mirada de color del cielo que a veces confluye con la mía, una voz con acento mexicano que me trae recuerdos felices…
Ese capítulo casi concluido, sentirme asediada en una ciudad con olor a salitre, el atisbo de esperanza que aún no se ha desvanecido, los personajes de los que he empezado a despedirme, los viejos y nuevos amigos que suelen dar lo que prometen… "Puedo ser completamente feliz conmigo mismo. ¿Quién no lo sería teniendo la libertad, y flores, y libros y la luna?", dijo Oscar Wilde.
Ahora hago planes a corto plazo y con los pies en la tierra. Más que hacer planes, acaricio propósitos… porque no quiero lastres. He llenado mis pulmones de aire, oxigenándolos como se hace ahora con el vino. Y respiraré tranquila mientras dure…
Me pregunto si debería darle a enviar, o me estoy tomando el "no seas tan hermética, Patri" demasiado en serio…

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