martes, 16 de marzo de 2010

Demostraciones

Si no fuera como soy, seguramente no sabría que la ausencia de demostraciones afectivas no implica la ausencia de afecto. Pero me cuesta expresar sentimientos, sobretodo de viva voz. Aún así creo que mi actitud suele ser elocuente en ese sentido. Porque existen muchas formas de hablar…
Hay palabras que se desgastan con el uso, y el hecho de dosificarlas las revaloriza. Como cuando proceden de alguien que no acostumbra a pronunciarlas, o te llegan en el momento en el que más las necesitas. Yo por lo general sé quien da la cara por mí. Un simple gesto basta para recordármelo...
Conozco la actitud de aparente pasividad, de dureza fingida, de indiferencia que no lo es tanto… porque alguna vez he jugado a ese juego. Y no es algo premeditado, sino inconsciente. Los tímidos me entenderán… Es un temor instintivo a mostrar vulnerabilidad, como si eso te protegiera. Por eso cuando me he sentido ignorada o excluida, ha sido un consuelo contemplar esa posibilidad. Por eso sé que hay gente que me quiere más de lo que demuestra, más de lo que admitirá jamás…
Aunque no las prodigue demasiado, hay situaciones y personas que me inspiran demostraciones de afecto… Pero soy consciente de que no tengo autoridad moral para pedirlas, por muy bien que vengan de vez en cuando. También asumo la culpa de no exteriorizar los malos momentos. Esos días en los que algo te roba la sonrisa, en los que duele el corazón… me mantengo al margen para no contagiar a nadie, o busco cariño torpemente. Porque no sé hacerlo de otra forma…
Por suerte sigo pensando que valen más los hechos que las palabras… Por suerte aún soy capaz de confiar a ciegas…

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