jueves, 8 de abril de 2010

Cosas por contar

Mil ideas bullen en mi cabeza como agua para chocolate y tengo que sacarlas antes de que se desborde la olla… Jamás he tenido incontinencia verbal, no me reconozco en este vicio de contar por contar que últimamente se ha apoderado de mí… Quizás es que me guardo demasiadas cosas y esta es la única catarsis que conozco. O es el gingsen, que me tiene acelerada…
Esta Semana Santa me ha dejado un poco aturdida, y no porque no haya disfrutado. Es que me gustan las tradiciones de mi tierra, así que no he parado quieta. Y eso a los temperamentos tranquilos como el mío los desestabiliza un poco. Ha estado llena de momentos bonitos, algunos vividos y otros evocados.
Entonces toda la ciudad era como un lento tiovivo que entraba y salía de las iglesias sorprendentes de belleza, con una fantasía gemela de las grutas de la muerte y las apoteosis del teatro, decía Lorca.
Es curioso como en las mejores circunstancias un detalle puede impedirme apreciarlas, y como en las peores, otro consiga hacerme sonreír como una idiota… Los detalles son lo que distingue un día de otro…
La primavera me carga las pilas y me ayuda a abstraerme de las espinitas del alma. Estoy perpetrando algo que me hace ilusión… Y ayer tuve una revelación, que no es la fórmula de la coca-cola pero me soluciona un gran problema. Siento ser tan críptica, pero tampoco hay que desvelarlo todo…
Después de una jornada previsiblemente movidita vi, “Luciérnagas en el jardín”. Siempre acabo hablando de cine… y es que es uno de mis mecanismos de evasión favoritos. “Si no cuidas una cosa, no mereces tenerla”, dice el personaje más odioso, y estoy de acuerdo con él. Mira que le tengo poca afición a las pelis americanas, pero esta es una de las que salvaría de la quema. Me emociona ese “te quiero” que espera ser correspondido y se queda con las ganas… Nada es lo que parece. La literatura puede convertirse en un ajuste de cuentas. Me gusta como los viejos rencores arden en una pira...
Esta mañana he escuchado a Serrat en el Ipod, diciéndome que “Hoy puede ser un gran día”, y quiero creerlo… Por lo pronto, pienso que mientras alguien te escuche, quedan cosas por contar…
Este barco se bambolea, pero aún se mantiene a flote…

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