lunes, 17 de mayo de 2010

Aura

Soy un alma desnuda en estos versos, Alma desnuda que angustiada y sola Va dejando sus pétalos dispersos. Alma que puede ser una amapola, Que puede ser un lirio, una violeta, Un peñasco, una selva y una ola. Alma que como el viento vaga inquieta Y ruge cuando está sobre los mares, Y duerme dulcemente en una grieta. Alma que adora sobre sus altares, Dioses que no se bajan a cegarla; Alma que no conoce valladares. Alma que fuera fácil dominarla Con sólo un corazón que se partiera Para en su sangre cálida regarla. Alma que cuando está en la primavera Dice al invierno que demora: vuelve, Caiga tu nieve sobre la pradera. Alma que cuando nieva se disuelve En tristezas, clamando por las rosas con que la primavera nos envuelve. Alma que a ratos suelta mariposas A campo abierto, sin fijar distancia, Y les dice: libad sobre las cosas. Alma que ha de morir de una fragancia De un suspiro, de un verso en que se ruega, Sin perder, a poderlo, su elegancia. Alma que nada sabe y todo niega Y negando lo bueno el bien propicia Porque es negando como más se entrega. Alma que suele haber como delicia Palpar las almas, despreciar la huella, Y sentir en la mano una caricia. Alma que siempre disconforme de ella, Como los vientos vaga, corre y gira; Alma que sangra y sin cesar delira Por ser el buque en marcha de la estrella.

Alma desnuda. ALFONSINA STORNI

Recuerdo una calurosa mañana en la Ciudad de las rosas… una librería de esas en las que se detiene el tiempo… y como te las ingeniaste para sorprenderme a la salida con el regalo de “Aura” de Carlos Fuentes…
Lo cierto es que ese título ya era mágico para mí desde hacía mucho tiempo. Probablemente, desde una cita virtual para tomar un café, cuando nos separaba un océano. Antes de que me agarraras de los pelos y me sacaras del ciberespacio, ¿recuerdas?
"Al fin podrás ver esos ojos de mar que fluyen, se hacen espuma y vuelven a la calma verde, vuelven a inflamarse como una ola: tú los ves y te repites que no es cierto, que son unos hermosos ojos verdes idénticos a todos los hermosos ojos verdes que has conocido."
Es un libro que devoré con un cariño especial por todo lo que simbolizaba para mí. Porque Aura eras tú… Igual que ella, caminas entre lo vivido y lo soñado… Eres la imaginación, la belleza, el encanto…
Solo las personas como tú dejan una huella indeleble, están presentes en la ausencia y cercanas en la lejanía…

Hoy brindo por ti…
Por ese día en que mi sonrisa se cruzó con la tuya…
Por los momentos compartidos y por compartir…
Por las risas, las palabras, las margaritas, los ateneos, las confidencias…
Por que sigas siendo la diva más cabrona…
¡Muchas felicidades!
¡Te quiero un chingo!
P.d. Cuando vuelva a México lindo me debes una escapada a Puerto Vallarta… Jeje…

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