jueves, 16 de septiembre de 2010

Secretos de familia

Ya me han amenazado varias veces con desheredarme, pero no me van a callar la boca… Que las historias familiares no se cuentan, que los trapos sucios se lavan en casa… Vamos, que encima que soy cronista filantrópica, me ponen pegas. El caso es quejarse… Y decirle a los demás “lo que hacen mal”, que nos gusta mucho…
Yo es que me entero de todo sin proponérmelo, oye… y no es que me pase el día con la antena puesta ni nada de eso, sino que la peña larga sus miserias como si estuviera en el psicólogo. Para mí que se sienten mejor teniendo cómplices… Y yo no me voy a llevar todos los secretos a la tumba para pasarme toda la eternidad estresada… Lo que no entiendo es por qué luego se cabrean… A mí que me lo expliquen…
Cuando tenía siete años saqué a mis primillos de la ignorancia con aquel asunto de los magos de Oriente, porque es que daban un cante que no veas… y me castigaron toda una tarde en el trastero. Claro que estuve registrando todo lo que pude para entretenerme… que encierro más productivo… ¿Y como iba a permitir que las criaturicas fueran el hazmerreír de su clase?
Yo es que no puedo con la mentira… así que cuando la tarada de la tía Ángela dijo por tercera vez: “es que el niño es clavaito a su padre” no me quedó más remedio que gritar: “¡que es adoptado, coño! Y habrá sacado los ojos azules vete tú a saber a que indigente”. Es que tanta tontería con el rollo de la sangre me puede… ni que viniéramos de la pata de un santo…
Y cuando palmó la abuela porque se les fue la mano con la medicación y querían enmarronar a la pobre chacha ecuatoriana, ahí si que tuve que saltar… Aquello me olía a cuerno quemao, y así se lo dije al señor notario cuando vino a leer el testamento… que estaban todos como buitres, a ver lo que pillaban… luego vino el comisario aquel y ardió Troya…
Anda que la que liaron en esa comida de Navidad solo porque conté unos cuantos líos de alcoba de los allí presentes... ¡Si era para amenizar la sobremesa! Que tanto villancico me tenía hasta el mismísimo… Pues hasta me tiraron una copa de champán encima, los muy ingratos…
Me dicen bocazas de los cojones, cizañera, que me van a cortar la lengua, que un día me van a mandar a un rumano y no precisamente para calentarme la cama… así que no tuve más remedio que venir a la tele para dar mi testimonio y que todo el mundo sepa que estoy en peligro. Y si hay que sacar basura, pues se saca… Si hacer limpieza es lo mejor que hay… Ya lo decía mi abuela, antes de que…

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