jueves, 16 de septiembre de 2010

Sed de amor

Era una sed que la devoraba y la obligaba como si fuera un deber; la misma sed del borracho que, temeroso de enfermar si toma un solo trago más, levanta de nuevo la botella.
Este ha sido uno de mis pecados recientes… del que por supuesto no me arrepiento. Cuando estoy en una ciudad que no es la mía y dispongo de tiempo, no puedo evitar ir de librerías. Y claro, una cosa lleva a la otra…
Debo confesar que lo tenía apuntado en mi lista, pues cuando leí “El rumor del oleaje” me hice del club de los adoradores de Mishima. Me encanta esa cadencia intimista, esa forma tan particular de expresar sensaciones y retratar las pasiones humanas…
Los elementos de todas estas emociones estaban incluso presentes en la brisa que soplaba a través de la arboleda de los castaños.
Reconozco que el título me enganchó, aunque parezca más de novela rosa. ¿Por qué será que nos gustan tanto las historias de amores desgraciados? Quizás porque todos hemos tenido algún vestido de ese color y no nos cuesta identificarnos. Quizás es que ponemos en tela de juicio las historias de amor perfectas, sin fisuras… porque sabemos que el amor sin dolor es un cuento chino.
Etsuko está envenenada por los celos que le provocó su difunto marido. Se instala en la finca de su suegro, Yakichi, quien ejerce el derecho de pernada como un señor feudal. Pero ella se enamora del sirviente Saburo, aunque ha puesto sus ojos en otra...
¡No puedes imaginarte lo que he sufrido! Me gustaría poder sacar aquel dolor de mi corazón y ponerlo junto al que tú sientes ahora. Entonces veríamos cual era peor.
Hay momentos en los que su sangre fría resulta espeluznante… en otros en cambio es de una ternura infinita, como cuando le regala los calcetines a Saburo sin pensar en la situación en la que lo pone.
Yo tengo que llevar prendas de abrigo más pesadas que otros, porque mi alma nació y continúa viviendo, en el país de las nieves.
Aunque no siempre apruebe su comportamiento, en cierto modo la entiendo. Es una víctima de las circunstancias y de sí misma… Es alguien tan vulnerable que produce empatía. Alguien que sufre, que calla, que soporta…
Nadie se imagina lo bien que uno puede mentir sobre el estado de su corazón.
Este es uno de esos libros que no te dejan indiferente. Te hace replantearte los efectos secundarios del amor… la necesidad de amar y ser amado…
Si no fuera por el amor, la gente se entendería perfectamente. Si no fuera por el amor.

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