jueves, 16 de septiembre de 2010

Un poquito de por favor

No sabría definir la educación, pero la reconozco cuando la veo y cuando brilla por su ausencia… Más que una colección de fórmulas de cortesía, yo la entiendo como una actitud, una forma de comportarse y reaccionar, que te han inculcado (sobretodo con el ejemplo) y forma parte de tu personalidad.
Todos podemos perder los papeles alguna vez, pero hay cosas que una persona con un mínimo de educación no haría ni diría jamás. Claro, que no se le pueden pedir peras al olmo… Algunos no es que estén mal enseñados, es que están mal aprendidos. Y no tienen la educación que les han dado, sino la que se han querido tomar… O más bien, la que no se han querido tomar…
Yo identifico la educación con el respeto y la tolerancia. Hacia las opiniones ajenas, hacia lo que no entendemos o no compartimos… Creo que el fondo no es más que asumir unas pautas de convivencia para hacerle la vida más agradable a los demás, en portarte con ellos como te gustaría que lo hicieran contigo… En el fondo no es más que generosidad...
Más allá del “gracias” y el “por favor”, deberíamos practicar un poquito más de solidaridad, de paciencia, de comprensión… No gritarle a un conductor porque tarde dos segundos en arrancar cuando el semáforo se pone en verde, no prejuzgar ni rechazar lo que no encaja en tus parámetros, contestar cuando te hablan, evitar las agresiones del tipo que sean… Tampoco es de buena educación que te partan el alma, ¿no?
¿Qué a qué viene todo esto? A que el otro día presencié una situación que me hizo sentir vergüenza ajena… Y pensé que solo con un poquito de educación haríamos menos daño. ¿No es una motivación digna?

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