lunes, 25 de octubre de 2010

Come reza ama

Hay personajes que te inspiran una simpatía instantánea, quizás por la facilidad con la que te identificas con ellos… Eso me ha pasado con Liz Gilbert, la autora y protagonista de “Come reza ama”. La primera vez que oí hablar de este libro me hizo gracia el título… Y pensé, lo de comer y amar genial, pero lo del rezo como que no… jeje… sin embargo después de leerlo entendí la búsqueda espiritual de esta chica. Quien no se haya sentido perdida alguna vez que tire la primera piedra…
Me gustan las historias autobiográficas. Admiro el valor de hablar de una misma sin parapetarse detrás de personajes ficticios, la honestidad de no engañarse y la falta de pudor para compartir esa visión tan íntima…
Mi amor por el viaje es constante y fiel aunque en mis otros amores no he tenido la misma constancia y fidelidad.
Esta es una de las citas que marqué, porque me vi reflejada en ella como en un espejo. Lo cierto es que no entiendo mi vida sin viajar… creo que me ahogaría si pasara demasiado tiempo estática.
¡Qué enorme cantidad de factores hay detrás de un ser humano! ¡Qué enorme cantidad de capas hay que traspasar y cuánto nos influyen la mente, el cuerpo, el pasado, la familia, el entorno y hasta la esencia espiritual y los gustos culinarios!
Siempre he tenido claro lo complicaditos que somos (unos más que otros, para qué nos vamos a engañar), pero nunca me he parado a analizar esas capas que nos configuran, haciéndonos únicos e irrepetibles. Será porque las introspecciones me inspiran cierto respeto…
Es una idea muy simple: el sufrimiento y los problemas de este mundo los producen las personas infelices.
Yo diría que en la búsqueda de la felicidad personal hay poco de altruismo, pero estoy completamente de acuerdo en que sus efectos secundarios benefician a los que nos rodean.
Te han dado la vida y tienes la obligación (y el derecho, como ser humano que eres) de hallar la belleza de la vida por mínima que sea.
Aunque solo sea por instinto de supervivencia, ¿no?
El libro está lleno de personajes inolvidables (y reales): Giovanni, el dulce profesor de italiano, Richard, el texano borde (pero en el fondo encantador), Tulsi, la adolescente rebelde a la que quieren casar con un estudiante de informática al que no ha visto en su vida, el viejo sabio Ketut, la curandera Wayan y su Tratamiento Infalible para Curar el Corazón Roto…
Y me muero de envidia… porque, ¿quién no ha sentido alguna vez la tentación de dejarlo todo para recorrer mundo y encontrarse a sí misma? Quiero volver a Italia, quiero conocer la India (pero no hospedarme en un ashram&hellip y Bali… Quiero un Felipe que me susurre: “A veces me encantaría que fueras una niña perdida, para poder tomarte en mis brazos y decirte: vente a vivir conmigo y cuidaré de ti para siempre”.

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