lunes, 25 de octubre de 2010

Un trienio inolvidable

Yo soy muy de aniversarios, no lo puedo evitar… manías que tiene una con las que se acostumbra a convivir… Hoy hace tres años que naufragué en esta playa. No recuerdo haber escuchado cantos de sirenas, pero apenas llegué sus aires me sedujeron.
Son tantos y tan bonitos los recuerdos que no sé por donde empezar… Viajes, libros, canciones, películas, cafés, tequilas, risas, abrazos, confidencias, lugares comunes… Todo ello se podría sintetizar en “cariño”. Es lo que me inspiran los cientos de textos leídos, lo que destilan la mayoría de los comentarios, lo que me une a muchos de vosotros. ¿No es eso lo que en el fondo buscamos al pulsar la tecla de publicar?
Siempre me ha resultado más fácil expresarme por escrito, pero la sensación de que a alguien le interesa lo que cuento le da un nuevo sentido a este vicio de juntar palabras. Y si el talento se contagia, me he puesto las botas…
Nos une la pasión por conocer historias, y en algunos casos inventarlas. Un deseo de mirar detrás del espejo e indagar las múltiples caras de la realidad, de descubrir los reductos del alma humana por amargos que puedan ser…
“Sorberle todo su jugo a la vida. Dejar a un lado todo lo que no era la vida, para no descubrir, en el momento de mi muerte, que no había vivido”. Explorar otras miradas para enriquecer la nuestra. Poner a prueba la capacidad de emocionarnos, porque sabemos que una vida sin emoción es una vida vacía.
Me faltan palabras para expresar lo mucho que he recibido… Mi cofre de los tesoros está lleno a rebosar… Ahora sé que llegué perdida, buscando algo inespecífico… Y sé que lo he encontrado. Como sé que no soy la misma…
Asomarme a esta ventana me ha permitido pintar días grises de colores, soñar sueños propios y ajenos… Me ha regalado certezas, ilusiones, ganas de lanzar una moneda al pozo de los deseos. He contado más de lo que creí que contaría, he callado lo que tenía que callar, he sentido cosas preciosas.
He ido a Chicago, a Egipto, a Canadá, a Londres, a París… He volado en una nube rosa… He aspirado el olor a jazmín, violetas y margaritas… He bebido mojitos en el Café Grandes Esperanzas y desayunado con diamantes… He aprendido a jugar a la rayuela, suspirado con poemas de amor, husmeado viejas bibliotecas con manos ansiosas… Me he emborrachado en una cantina, brindando con la mejor detective del mundo mundial… He llorado de pena y de alegría, he probado el dulce veneno, he abierto mi alma… He sido yo (y no en todos los sitios te permiten serlo).
Nueve versos, seis sonrisas, una manzana, 321 posts… Lunas llenas, divas cabronas, reinas moras, rockeras con arte, rayitos de luz, duendes juguetones, ranillas tequileras, mapaches románticos, estrellitas deslumbrantes, laberintos y quimeras … Stripteases varios, más pecados que en el infierno...
Personas que entraron un día en mi corazón y se quedaron a vivir en él… Porque se ganaron un compartimento de primera… Porque sin su calor me congelaría… Porque “yo a ti más” tiene dueña y es una verdad como la catedral de Burgos.
Siento nostalgia del pasado, pero sonrío al constatar que hay presencias que no abandonan el barco, y otras que llegaron para alegrarlo. Echo la vista atrás y me doy cuenta de lo distinto que habría sido este tiempo tierra adentro. Me habría perdido tanto que duele imaginarlo...
Esta es vuestra casa, porque sin vuestras visitas se habría derrumbado hace tiempo. Así que no puedo decir otra cosa más que gracias, gracias, y mil gracias a todos los que habéis contribuido a que este trienio haya sido inolvidable.
Y lo demás son chingaderas...

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