sábado, 25 de diciembre de 2010

Dialéctica navideña

- ¿Por qué sonríes tanto, si puede saberse?
- Porque es Navidad.
- ¿Y eso nos obliga a todos a estar felices?
- Me parece una excusa tan buena como cualquier otra para intentar estarlo.
- El mundo rebosa de amor y felicidad durante unos días, y luego qué… ¿A dónde van los buenos deseos?
- Más vale tenerlos unos días que no tenerlos…
- Eso es una hipocresía. Además, no me digas que no dan ganas de salir corriendo… Las multitudes consumistas, los atascos…
- Las ciudades preciosas para pasearlas de noche…
- Subir la cuesta de Enero con algún kilito de más, la triste vuelta a la rutina…
- Lo que hace especial a la Navidad es su carácter efímero.
- Es como una de esas estrellas de cartón que solo brilla por una de sus caras…
- Qué poquito espíritu navideño tienes…
- ¿A comprar compulsivamente y comer como si se fuera a acabar el mundo le llamas espíritu navideño?
- Es bonito hacer y recibir regalos, compartir veladas con la familia…
- ¿No has pensado en los que no pueden permitirse esos dispendios? ¿Y en los que están más solos que la una?
- Supongo que para ellos estas fiestas son una putada. Pero creo que para la mayoría son días felices y que aportan una dosis de ilusión necesaria.
- ¿Qué me dices de las ausencias?
- Es un daño colateral. También hay reencuentros emotivos.
- Y vomitivos…
- Cállate ya, no soporto más negatividad…
- Soy tu conciencia. No puedo callarme…
- Pues habla más bajito…
- Feliz Navidad.
- Eso puedes decirlo en alto…

A todos, de corazón, FELIZ NAVIDAD.

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