sábado, 25 de diciembre de 2010

Volver a casa por Navidad

Hoy recuerdos contradictorios se agolpan en mi memoria, como si quisieran competir entre ellos. Un 17 de Diciembre fue uno de los días más tristes de mi vida. Paradójicamente, otro 17 de Diciembre fue uno de los más felices. Y no es que quiera olvidar el primero, porque es imposible olvidar a una persona que me idolatraba… pero de alguna manera el segundo llegó como un regalo compensatorio y quiere imponerse.
Lo tengo grabado minuto a minuto… La mañana soleada, las seis horas de autobús con un capuccino de vainilla y “El cuaderno dorado” de Doris Lessing, “El arte de conversar” de Wilde en el aeropuerto, “Tsugumi” de Banana Yoshimoto en el avión… Las compras de última hora para las que tuve toda la tarde, porque habían retrasado diez horas mi vuelo… Y sobretodo la ilusión de volver a casa por Navidad. Con un encuentro maravilloso de por medio…
Después de unos días inusualmente cálidos ha vuelto el frío. En general lo detesto, pero admito que una Navidad sin frío no parece Navidad. Y si nevara mejor todavía, como en las que dibujaba Dickens o Louisa May Alcott. Aunque acabáramos hasta las narices de nieve…
Los días previos a la Navidad siempre han tenido para mí algo especial. La inminencia de un momento bonito que me gustaría postergar un poco más, que parece que todos los años llega sin avisar. Quizás porque se anuncia tanto que ya es como el cuento del pastor y el lobo… Así que me cuesta creer que en solo unos días sea Nochebuena, esa noche en la que muchos intentamos recrear ese mundo hecho de referencias propias y prestadas e impregnarnos del espíritu oportuno.
A mí me gustaría volver todos los años a casa por Navidad, lo que no es posible sin haberme ido antes. Vale que estoy nostálgica perdida… Como dice Sabina (sí, ya sé que lo cito demasiado…), “no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”. Pero resulta que he constatado lo mágico que es… Los reencuentros, los redescubrimientos… Es curioso como se le abren los brazos al que llega mientras que apenas se repara en quien tenemos al lado todos los días…
Fantasías a parte, lo que en el fondo deseamos la mayoría para estas fechas es que la gente a la queremos esté bien y podamos reunirnos como todos los años. Así que yo personalmente me conformo con eso…

No hay comentarios:

Publicar un comentario