miércoles, 2 de febrero de 2011

El perfume de los jardines

En el fondo, de este mundo sólo me gustan unas pocas iglesias, dos o tres
libros, pocos cuadros más, y la luna, siempre que esa brisa de su juventud de
usted me traiga el perfume de los jardines que ya no pueden distinguir mis
cansadas pupilas.
Por el camino de Swann. MARCEL PROUST

Esta historia está narrada de una forma tan sensorial, tan íntima, que te atrapa en cada frase robándole el protagonismo a la acción. “En busca del tiempo perdido” es una de esas obras que despertó mi curiosidad hace muchos años y apunté para leer en algún momento, pero su extensión hizo que este se fuera demorando. Hasta que llegó el detonante oportuno…
Hasta a mí me parece excesivamente escueta esa relación de gustos, pero lo cierto es que me fascina. El que haya escogido unas cuantas iglesias, libros, cuadros y la luna para formar parte de ese olimpo particular me arranca una sonrisa cómplice.
En el fondo yo también tengo unos intereses muy concretos y restringidos, supongo que ya os habréis dado cuenta… Con los años asumes que hay una serie de cosas que se han convertido en imprescindibles para ti. Costumbre, querencia o manía, que más da… Las posturas se van definiendo a lo largo del camino. No sé si es la lucidez de la experiencia, pero vas teniendo más claro que las estrellas en el desierto lo que te acelera el pulso y lo que te deja indiferente.
“Siempre que esa brisa de su juventud de usted me traiga el perfume de los jardines que ya no pueden distinguir mis cansadas pupilas” me parece un requisito maravilloso… porque llegará un día en el que todos necesitaremos esa brisa de juventud que nos recuerde lo bello que hay en la vida, lo que disfrutamos o dejamos pasar de largo pero tal vez estamos a tiempo de recuperar, aunque sea a través de una mirada ajena.

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