miércoles, 2 de febrero de 2011

Nieve en el semblante y fuego en el corazón

He vuelto a ver la trágica historia de “Mararía”, una peli que hacía años que no veía por la sencilla razón de que no es fácil de conseguir. Una vez más me trajo preciosos recuerdos de las Islas Canarias, esa tierra con “nieve en el semblante y fuego en el corazón” como el Teide, que un día me enamoró.
El argumento es bastante clásico… En los años 30 Fermín llega destinado de médico a un pueblecito de Lanzarote y queda fascinado por Mararía. Pero poco después aparece un vulcanólogo inglés al que le sucede lo mismo. El viejo drama en el que al menos a uno se le parte el corazón...
El inglés, que es todo un galán, empieza a cortejarla. Y ella se deja, porque lo que más desea es un hombre que la saque de allí. Cuando baila con él poniéndole la mano en el corazón, ya no hay remedio…
Tres son multitud desde que el mundo es mundo, así que Fermín se resigna a lo inevitable. Pero cuando descubre que el inglés piensa abandonarla se le cruzan los cables… Porque aunque no se ha atrevido a decírselo, él la quiere de verdad.
Los amores desgraciados tienen un algo que los inmortaliza, no lo voy a descubrir yo ahora. Me encanta esa forma sin concesiones de mostrar el efecto corrosivo de la pasión, el precio de la belleza y el lastre de los sueños no cumplidos en medio de ese paisaje lunar que parece detenido en el tiempo y el espacio. Por eso es una de las películas en las que reincido. Aunque me haga “de sufrir”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario