miércoles, 2 de febrero de 2011

Un regalo de Reyes Magos

Los Dillingham eran dueños de dos cosas que les provocaban un inmenso orgullo.
Una era el reloj de oro que había sido del padre de Jim y antes de su abuelo. La
otra era la cabellera de Delia. Si la Reina de Saba hubiera vivido en el
departamento frente al suyo, algún día Delia habría dejado colgar su cabellera
fuera de la ventana nada más que para demostrar su desprecio por las joyas y los
regalos de Su Majestad. Si el rey Salomón hubiera sido el portero, con todos sus
tesoros apilados en el sótano, Jim hubiera sacado su reloj cada vez que hubiera
pasado delante de él nada más que para verlo mesándose su barba de envidia.
Es tiempo de regalos, aunque parezca un slogan del Corte Inglés. En el relato “El regalo de los Reyes Magos” de William Sydney Porter la pobre Delia vende su pelo por un dólar con ochenta y siete centavos para hacerle un regalo a su querido Jim.
Había pasado muchas horas felices imaginando algo bonito para él. Algo fino y especial y de calidad —algo que tuviera justamente ese mínimo de condiciones para que fuera digno de pertenecer a Jim.
La triste ironía es que él regala unas peinetas de carey que ella anhelaba desde hacía tiempo, y ahora no tiene donde ponérselas… Y ella a él una cadena para su reloj… Para el reloj que él ha vendido para comprarle las peinetas…
—Delia —le dijo— olvidémonos de nuestros regalos de Navidad. Son demasiado
hermosos para usarlos en este momento.
Y es que un regalo puede ser mucho más que un obsequio material. Se acierte o no, lo que importa es el gesto. El cariño y la ilusión que ha movido a alguien a tratar de encontrar el regalo perfecto, ese que no existe.
Los Reyes Magos trajeron al Niño regalos de gran valor, pero aquél no estaba entre ellos. Este oscuro acertijo será explicado más adelante.
A mí, que me gusta más hacer regalos que recibirlos, este relato me conmueve. Con mis añazos, el día de Reyes sigue siendo muy especial. Sonrío como una niña traviesa al ponerme disfraz de reina maga, hacer compras furtivas y esconder regalos…
Feliz noche de Reyes a todos.

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