lunes, 28 de marzo de 2011

Adaptaciones

“Adiós a las armas” es una de mis novelas favoritas de Hemingway. Hace bastantes años vi esa pseudo adaptación hollywoodiense titulada “En el amor y en la guerra” y aunque no conseguí identificar al escritor con la cara de Chris O´Donnell, me pareció una bonita historia. Fue solo al leer el libro cuando me di cuenta de hasta qué punto era una adaptación libre. Y de que su final se acercaba más al real que al novelado. Pues el otro día tuve ocasión de ver la versión protagonizada por Gary Cooper. Es muy antigua, de 1932. Lo primero que me impactó fue lo guapísimo que sale él, con su uniforme de soldado voluntario del ejército italiano. Su historia de amor con una enfermera en plena Primera Guerra Mundial es preciosa. Desde el momento en que se conocen, cuando él lleva unas copas de más y la confunde con una prostituta, hasta el gesto del capitán Rinaldi, que arrepentido de haber querido separarlos decide que sea ella quien lo cuide cuando cae herido. La escena final, cuando después de desertar el pobre llega empapado a visitarla al hospital, es devastadora. Aún así respiré aliviada: era fiel al libro... Parto de la base de que una película jamás puede captar la riqueza descriptiva de un libro, pero al menos esta no alteraba la idea del autor. Porque una historia que podrá ser mejor o peor, pero fue contada de esa forma concreta porque así lo quiso quien la escribió.

No hay comentarios:

Publicar un comentario