martes, 28 de junio de 2011

Ay, amor, deja el balcón abierto del corazón

¿Y que le voy a hacer yo? Si llevo el dramatismo lorquiano en las venas… ¡Ay que trabajo me cuesta quererte como te quiero! Me gusta la tragedia en todas sus manifestaciones, y no puedo evitar mirar el mundo desde esa perspectiva aunque me haga “de sufrir”. Soy coplera, teatrera y novelera (a mucha honra), adicta a las historias “desgarrás”. Lo que yo te diga, corazoncito sin trampa…
La pena penita pena, los amores “desgraciaos”, el ay que me muero de quererte tanto… y un arraigo a mi tierra que no se puede explicar con palabras… por eso me encanta ese pedazo de poeta que fue Carlos Cano. Rescató la copla del olvido y escribió letras maravillosas que me hacen suspirar como si hablaran de mí…
Fado por que me faltan sus ojos, fado porque me falta su boca, fado porque se fue por el río, fado porque se fue por la sombra…
Almohadita pa soñar, agüita para mis labios, ilusión para engañar hasta al propio desengaño…
Ay novio marinero, ay capitán de mi puerto, que blancas son las velas de tu goleta, que secretas las penas de mi pañuelo…
Hoy recuerdo aquel cielo de luna y amor, y la flor de aquel tiempo me llena de viento todo el corazón…
Como una golondrina por el mar se perdió, como una golondrina el amor se llevó, y me dejó el dolor para cantar, y la luna de Abril para olvidar…
Ay, amor… amor que se fue y no vino, por el aire se perdió, como los suspiros de mi corazón…
Y en la noche perdida, por el mar de los sueños, navega a la deriva esta canción…
Granada sigue en deuda contigo, Carlos… ya sabes que es flor de olvido… que vive sola por culpa de sus espinas…

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