martes, 28 de junio de 2011

Filantropía

- Siempre he querido cometer un crimen –comentó despreocupadamente, como quien comenta que hace un buen día.
- Desde luego, hija, tus aspiraciones no son las de todo el mundo…
- No, ¿verdad? –dijo con una escalofriante sonrisa de orgullo.
- Pues a mí no me mires, que tengo previsto vivir unos añitos más.
- ¿Crees que soy lerda? Me trincarían enseguida…
- Si es por eso me quedo más tranquila… ¡Ains, que bonita es la amistad!
- Lo tengo todo pensado…
- Ya sabía yo que tanta novela de Agatha Christie no podía ser buena…
- Me he convertido en una experta en venenos... que el gore solo me gusta en las pelis de Tarantino… Elegiría a una víctima que no pudieran relacionar conmigo y no cometería el error de volver al lugar del crimen como hacen los asesinos chapuceros…
- Mari, me estás dando miedo…
- Si no pienso dejar cabos sueltos… Tú tranqui, que no tendrás que ir a verme al talego…
- ¿En serio me dices que quieres cargarte a una persona?
- ¿No te lo estoy contando?
- Eres un monstruo, tía… Aléjate de mí ahora mismo…
- ¿No has visto “Arsénico por compasión”? Esa en la que las tías de Cary Grant se cargan a los infelices… pues yo sería una asesina filantrópica, como ellas…
- La madre que te parió… ¡Si quieres ayudar vete a un leprosario!
- Que desgraciaicos parecen, ¿no?
- Pues tú como si no lo parecieran… cacho loca… que estás pa atar…

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