martes, 28 de junio de 2011

Mi casa es tu casa

No era un pueblo con mar, ni después de un concierto. Ni siquiera era un pueblo bonito… Pero había conseguido un trabajo allí, todo un reto para una extranjera inquieta como ella. La gente era encantadora, y la recibió con los brazos abiertos. Un futuro prometedor se extendía ante sus ojos…
Estaba recién instalada cuando una de sus recientes amigas le dijo:
- Esta noche hay fiesta en tu casa.
Hizo un esfuerzo para no revelar su desconcierto. Debía ser una costumbre local… Y se habían portado tan bien, que no escatimaría en retribuirlos.
Limpió a fondo su nuevo hogar, lo decoró con flores, y preparó varios platos típicos de su país para deleitar a sus invitados. Se arregló a conciencia. Pero el reloj iba marcando minutos y no llegaba nadie… Aquello parecía una broma de mal gusto. Trató de serenarse. Ya sabía que la puntualidad no se encontraba entre las virtudes de los habitantes de esas tierras… Se sirvió una copa… empezó a picar… No entendía nada.
A la mañana siguiente fue a ver a su amiga en busca de una explicación. Antes de que pudiera articular palabra, esta le preguntó:
- ¿Qué te pasó anoche? No viniste a tu fiesta…

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