martes, 28 de junio de 2011

Querida Ana

(Para Nanilla)

Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire,
girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor
con el impulso. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los
nada. Y no lo sabe, igualita a la golondrina…
Rayuela. JULIO CORTÁZAR


Hoy quiero regalarte alguna sonrisa, porque tú me has regalado muchas… Mi deuda contigo es ya impagable. ¿Lo mejor? ir conociéndote día a día, disfrutando de esos trocitos tuyos, a cual más precioso…
Una maleta cargada de libros, la mágica historia de “tu Manon”, tu manera de describir “El Guernica”, esa “Insoportable levedad del ser” ya siempre asociada a ti, como el olor a jazmines de una reina, la cocina de Banana, tu tocaya la Karenina, las divas en blanco y negro, Shakespeare en el avión, las magdalenas mojadas en té, un zapatito de bebé… tantas y tantas imágenes bajo la luz de tu mirada, porque le das a todo lo que tocas un brillo especial.
Me has descubierto películas maravillosas, me has enseñado a ver a Marilyn con otros ojos, a jugar a la rayuela… Gracias a ti he vivido en una buhardilla parisina, he sido cantinera, me he dejado deslumbrar por la pálida luz de la inconstante luna y por los diamantes de Tiffany´s…
Te doy las gracias por tantos poemas en los que me he visto reflejada, por compartir tus fotos artísticas (lo son, te lo digo yo…), tus estrenos de ópera, por los cuentos, las nanas, los clubs, los tequilas, nuestras discusiones sobre arte… Por ese increíble don para hablar de cualquier historia y conseguir que todo cristo quiera leerla, o la portentosa habilidad de elegir las mejores citas…
Por los momentos inolvidables, fuera y dentro de la pantalla…
Mil gracias por compartir conmigo “un día perfecto”, de esos que hay pocos… Por la familiaridad, las referencias comunes que resultan tan reconfortantes, por las cosas bonitas que guardo como un tesoro, por esa forma de expresar sentimientos que me inspira tanta ternura…
¿Sabes? Cuando me siento mal leo algo tuyo, y siempre tiene un efecto balsámico. Eres Maga, sin duda… Y hada acaramelada…
Adoro esas dos estrellitas que ya habitan en mi alma. Creo que nunca te he dicho lo que más me gusta de ti… (ya va siendo hora, ¿no?) Es esa devoción incondicional con la que hablas del jefe, de tu mami, de Nonó y de Niní.
Llevo tu corazón. Llevo tu corazón conmigo (lo llevo en mi corazón)
¿Cómo podría yo retribuirte? Quisiera capturar con un cazamariposas las palabras más bonitas del mundo para ponerlas a tus pies, guardar la luna en un botecito de plata y regalártelo, chantajear al pozo de los deseos para que hiciera realidad todos los tuyos…
En tu casa es donde más en casa me siento. No es que esta playa esté indisolublemente unida a ti… es que para mí, esta playa eres tú.
El día en que tú naciste, nacieron todas las flores
y en la pila del bautismo, cantaron los ruiseñores…
Feliz cumpleaños, mi niña…

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